Sin que cesaran los tiroteos y el goteo de muertos de la narcoguerra, las luminarias, los carteles y el bombardeo televisivo de anuncios propagandísticos marcaron ayer en México el inicio de la campaña para las elecciones presidenciales de julio. Y sin que se haya hecho una auténtica transición política, los 11 años de decepcionante gobierno del Partido Acción Nacional (PAN) --los últimos cinco con esa guerra que ha dejado ya más de 50.000 muertos-- permiten que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó el país 71 años seguidos, parta como favorito para recuperar el poder que perdió en el año 2000.

El propio encargado de dar la salida, Leonardo Valdés, presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), admite que la inseguridad es el obstáculo de estas elecciones, sobre todo en "los lugares donde priva la violencia". Valdés prevé tres meses de infarto y augura que los mexicanos irán a votar el domingo 1 de julio "bajo un clima de preocupación por la inseguridad pública".

Se podrá dar por satisfecho si esa noche anuncia sin problemas el nombre del próximo presidente. De momento, Valdés dice: "La democracia mexicana se halla ante un desafío sin precedente alguno: mantener condiciones de gobernabilidad y estabilidad a través de la celebración de elecciones pacíficas, equitativas y apegadas a derecho".

Las balas, los muertos y la inseguridad pesan más que el recuerdo del autoritarismo y la corrupción que caracterizaron al partido que institucionalizó la revolución de hace un siglo para convertirse en lo que el escritor Mario Vargas Llosa acertó a definir como "la dictadura perfecta". Esta vez, por ende, el PRI presenta como candidato, con el apoyo de las cadenas de televisión, al exgobernador Enrique Peña, abogado de 45 años casado con una actriz de telenovelas.

ANTE NOTARIO Seguro de su victoria, Peña arrancó su campaña en Guadalajara, bastión tradicional del PAN. Tal como hizo como gobernador del estado de México, Peña firmó ante notario sus primeros compromisos: "Recuperar la paz y la libertad de los mexicanos". Las encuestas le dan una ventaja del 40%.

Enfrente, la candidata oficialista, Josefina Vázquez, exministra de 49 años, cuenta ahora en torno al 30% de intención de voto, lastrada por el desgaste de los dos gobiernos consecutivos del PAN y sobre todo por la violencia que sacude el país desde que el presidente, Felipe Calderón, decidió lanzar a los militares contra los cárteles de la droga, en diciembre del 2006. Vázquez ini-

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