Ocho días de contactos políticos no han servido para poner de acuerdo a los partidos políticos griegos y formar un Gobierno de coalición. Por tanto, el presidente de la República, Karolos Papulias, quien dirige una negociación in extremis, propuso una última solución: un Gobierno de tecnócratas con apoyo de varios partidos.

Esta opción no gusta en Grecia pues ya existe el precedente del Ejecutivo dirigido por el exbanquero Lukás Papadimos (en menos de seis meses de Gobierno su popularidad cayó del 70 al 20%), pero el tiempo se acaba para los griegos pues el jueves 17 debe formarse, por ley, el nuevo Parlamento e iniciar la elección del Gobierno o disolverse para convocar nuevas elecciones. Ayer, en un penúltimo intento de formar Ejecutivo, Papulias convocó a Antonis Samarás, líder de la conservadora Nueva Democracia (108 escaños de 300); Alexis Tsipras, de la izquierda radical Syriza (52 escaños); Evangelos Venizelos, del socialdemócrata Pasok (41 escaños), y Fotis Kuvelis, de la centroizquierdista Dimar (19 escaños). Sin embargo, Tsipras no compareció pues se niega a formar parte de un Gobierno cuyo primer objetivo no sea abolir el memorando de medidas de austeridad impuesto por la UE.

Los otros tres líderes sí que mantuvieron una reunión con el jefe de Estado, que concluyó sin resultado ya que Kuvelis se niega a ser el único partido que apoye a los dos partidos tradicionales --Pasok y ND-- tan desacreditados por décadas de corrupción y por haber sido los que, en coalición, aprobaron los recortes de los últimos meses. "Un Gobierno así (ND-Pasok-Dimar) sería demasiado frágil y estaría en peligro de caer desde el primer día de su nacimiento", se justificó Kuvelis.

Hoy, las negociaciones deberán comenzar desde el inicio para ver qué partido apoya un Gabinete de tecnócratas. El presidente ha convocado a todos los partidos que obtuvieron representación parlamentaria excepto al neonazi Amanecer Dorado.

"Nuestro mandato es el de construir un Ejecutivo entre todos", afirmó Samarás. "Creo que es mejor un Gobierno de políticos, pero en casos de urgencia como este, un Gobierno de tecnócratas podría ser aceptable". Venizelos reconoció que su partido "no está en principio a favor de un Gabinete de tecnócratas" y Kuvelis añadió que eso supone "la derrota de la política". Pero dadas las circunstancias, se mostraron favorables a apoyar la iniciativa presidencial siempre y cuando los demás partidos también se mojen.