La aventura extramatrimonial del exdirector de la CIA, David Petraeus, supuestamente se inició cuando ya había colgado su uniforme de general de cuatro estrellas, el máximo rango militar. Pese a eso el escándalo en el que se ha visto envuelto, que también salpica al general que le sustituyó frente a las tropas en Afganistán, John Allen, ha girado hacia el estamento militar de EEUU y, en concreto, hacia sus altos mandos. Y ofrece visiones preocupantes, algo que ya desde hace tiempo inquietaba al secretario de Defensa, Leon Panetta, que ahora ha ordenado una revisión de la preparación ética que reciben esos altos mandos.

Un portavoz de Panetta, de viaje por Asia, se ha esmerado en asegurar que llevaba tiempo planificando la revisión, de la que enviará un informe al presidente Barack Obama el 1 de diciembre. Le motivaron varios escándalos recientes y no el de Petraeus --que ayer testificó a puerta cerrada ante dos comités del Congreso sobre el ataque del 11 de septiembre contra el consulado en Bengasi (Libia) dejando claro que se trató de un ataque terrorista--. Pero el mensaje de Panetta alcanza a Allen: "Cualquier comportamiento que impacta negativamente en la capacidad de desarrollar la misión es inaceptable", ha dicho. "Hay acciones que pueden estar permitidas legalmente pero no ser aconsejables ni sabias".

El presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor de la Defensa, el general Martin Dempsey, también ha enviado una carta a todos los mandos de cuatro estrellas (alrededor de 50 generales y almirantes), mostrando preocupación por recientes casos de conducta no profesional.

CASOS GRAVES Uno de los más graves es el que afecta al brigadier general Jeffrey Sinclair, que unos días antes de que estallara el escándalo de Petraeus se enfrentó a una vista ante la justicia castrense tras la que se decidirá si es sometido a una corte marcial. Una mujer capitán con la que tuvo inicialmente una relación consensuada le ha acusado de forzarle a mantener sexo anal y oral (al que ella se resistió "llorando"). Otras dos militares aseguran que Sinclair, de 50 años, les obligó a enviarle imágenes de contenido sexual.

Al Ejército le han salpicado también recientemente el caso del general William Ward, forzado a devolver decenas de miles de dólares que usó para viajes y alojamiento, y el de un coronel ahora degradado condenado por bigamia y fraude. El año pasado 3.191 violaciones fueron denunciadas por mujeres soldado. El propio Departamento de Defensa ha calculado que se produjeron 9.000.