La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, afronta este martes su primera huelga general en los cinco años que lleva al frente del Estado. Aunque ha sido convocada por una facción del movimiento obrero, la medida de fuerza tiene un fuerte impacto en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Los accesos a la capital han sido cortados. Buena parte del transporte no funciona. Tampoco los bancos. No se vende cumbustible ni hay actividad en los tribunales.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, ha llamado a los sindicatos a "no obstaculizar a los trabajadores que quieran realizar sus tareas". En una de las principales avenidas capitalinas, los huelguistas han arrojado clavos para impedir la circulación de automóviles y autobuses.

La protesta la encabeza el líder del sindicato de camioneros, Hugo Moyano, que era un firme aliado del fallecido Néstor Kirchner, pero que, este año, decidió enfrentarse a su esposa. "Con Néstor Kirchner había respuestas. Ahora, hay ninguneo y amenazas", ha señalado Moyano. Su principal reclamo no tiene que ver con la defensa de las fuentes de trabajo sino con una rebaja del impuesto a las ganancias que afecta, principalmente, a los afiliados de su sindicato.

Líder sindical con aspiraciones políticas

Moyano rompió con Cristina Fernández entre otras cosas por cuestiones que tienen que ver con la sucesión presidencial en el 2015. El sindicalista ha expresado su deseo de convertirse en el Luiz Inacio 'Lula' da Silva argentino o, de lo contrario, tener incidencia en el nombramiento del heredero de este Gobierno. Por lo pronto, el camionero ya expresó su apoyo a las aspiraciones presidenciales del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, quien es visto por los medios como la opción más moderada del kirchnerismo.

En su disputa con el kirchnerismo, que lo acusó de "chantajista", Moyano ha recibido la adhesión defacciones sindicales de izquierda y, en el otro extremo ideológico, de los grandes productores agropecuarios. En el 2008, durante la llamada crisis del campo, Moyano se enfrentó duramente con los terratenientes en defensa de la decisión gubernamental de incrementar el impuesto a las exportaciones de soya.

"Cristina hace anuncios en televisión que no tienen sentido, eso es lo que más bronca le da a la gente", ha apuntado el sindicalista, en alusión a la multitudinaria manifestación del pasado jueves contra las políticas oficiales.

Llamada a la responsabilidad

En vísperas de la huelga, la presidenta ha instado a los trabajadores a "ser responsables" y ha recordado que Argentina ha experimentado desde el 2003 el ciclo de crecimiento más importante de su historia. Ha señalado que, frente a la crisis mundial, cuyos efectos ya son perceptibles, la principal preocupación de las autoridades es que no aumente el paro. El Gobierno ha adoptado medidas que irritan a la clase media y alta, como la restricción para comprar dólares.

De acuerdo con el Centro de Estudios para una Nueva Mayoría, desde el reestablecimiento de la democracia, en diciembre de 1983, ha habido en Argentina 35 huelgas generales, una cada diez meses. Con excepción de la protesta de hoy, los paros los impulsó el movimiento sindical unificado.