El Gobierno ha condenado enérgicamente el asesinato ayer en Túnez, en una fecha tan simbólica como el Día de la República, del diputado opositor Mohamed Brahmi y ha trasladado sus condolencias a su familia, allegados y al pueblo tunecino.

En un comunicado, el Gobierno ha expresado su preocupación por la violencia política en Túnez y confía en que sean esclarecidas en la mayor brevedad las circunstancias de este asesinato.

El Ejecutivo también ha manifestado su apoyo al Gobierno, a las instituciones y al pueblo tunecino y ha llamado a la responsabilidad de las fuerzas políticas y sociales con el fin de poder concluir, a través del diálogo y el consenso, el proceso de transición política iniciado.