El expresidente egipcio Hosni Mubarak quedó ayer en libertad tras estar retenido casi seis años desde que fue derrocado por las protestas populares del 2011, lo que para muchos simboliza el fin de la revolución y de sus demandas de justicia social.

La libertad del faraón, que gobernó Egipto con puño de hierro entre 1981 y el 2011, llega después de su absolución a principios de mes de su presunta implicación en la muerte de 239 manifestantes durante las protestas que acabaron con su mandato entre enero y febrero del 2011, durante la primavera árabe. La Fiscalía General ordenó el 13 de marzo excarcelar a Mubarak, al considerar que había cumplido la condena -dictada en mayo del 2015 y confirmada en enero del 2016- de tres años por apropiación de fondos públicos.

El dictador estaba en prisión preventiva desde abril del 2011. En este tiempo, pasó breves temporadas en la cárcel de Tora (El Cairo), pero su delicado estado de salud y su edad (88 años), así como una opinión pública cada vez menos hostil, permitieron su retiro en el Hospital de las Fuerzas Armadas, donde gozaba de un régimen privilegiado.