Dice Juan Martín Guevara a modo de presentación que es «hermano de sangre del Che y compañero de ideas del Che». Así se definió en la Casa América de Cataluña, donde presentó su libro Mi hermano el Che. El menor de los Guevara pasó ocho años en cárceles argentinas y conserva el aliento del activista infatigable.

-¿Cómo se puede definir al Che en pocas palabras a punto de cumplirse 50 años de su asesinato en Bolivia?

-Es difícil hacerlo. Siempre que me lo piden digo lo mismo: el Che estuvo en el lugar exacto que el pueblo necesitó para la lucha.

-¿Qué prevalece hoy: el pensamiento o el mito?

-Absolutamente, el mito. Si no tuviéramos una imagen, deberíamos buscarla para asociarla al contenido. Pero la imagen ya la tenemos para depositar en ella su pensamiento. Es una figura mítica ligada a un sustrato social.

-Sin embargo, el desarrollo de la revolución cubana tomó un rumbo diferente de lo que pudo ser el pensamiento del Che.

-Yo lo desvinculo de la revolución, porque la revolución fue hace 50 años y hoy no se habla de ella. En todo caso, se habla de un socialismo que no sé si es socialismo. Cuando a mí me preguntan qué soy, digo que soy marxista-leninista-guevarista. Porque si Xi Jinping es comunista, yo soy marciano, y si Hollande es socialista, yo soy de Júpiter.

-Pero ¿qué es el guevarismo?

-Es una consecuencia del marxismo-leninismo. El Che aportó la conciencia al marxismo, que defendió como el estudio de una realidad social viva.

-¿No le parece contradictoria esa aportación de la conciencia con la dureza de algunos pasajes de los diarios del Che?

-Los diarios eran para él, y cuando se publicaron, se violaron. Lo que cuenta es si llevó a la práctica ese pensamiento duro. Hay 3.000 páginas en las que da contenido a lo que pensaba, y en ellas aparecen las contradicciones que tuvo con las prácticas soviéticas.

-¿Y con las de Fidel Castro?

-Con las de Fidel, no.

-Da la impresión de que Castro estuvo encantado cuando el Che marchó a Bolivia.

-Eso es una suposición, pero Castro nunca lo dijo. ¿Alguien quiere que me crea que el Gobierno cubano no estaba enterado de todo? ¿Acaso no eran agentes cubanos los que el Che llevó al Congo? ¿Lo hizo sin el apoyo del Gobierno? Hay una carta de Fidel en la que dice al Che que conviene que se prepare en Cuba y no viaje directamente a Bolivia. No se puede ser ingenuo y pensar que Fidel no estaba metido en el proceso revolucionario posible en Latinoamérica.

-Es decir, que no tuvieron discrepancias fundamentales.

-Es un hecho que las coincidencias ideológicas y políticas de Fidel y del Che fueron siempre un hilo conductor.

-A medio siglo de distancia, parece que la elección de Bolivia fue un error; los campesinos de entonces veían al Che como un personaje extraño.

-En un lugar en el que estaban el KGB, la CIA y la inteligencia cubana es muy difícil saber quién fue, en qué momento fue, de qué manera fue y si fue o no una equivocación la elección del lugar, si hubo o no intereses coincidentes. No hay forma de saber qué hubo detrás de cuanto sucedió.

-Hay un aspecto del legado del Che que llama mucho la atención y es que, siendo argentino, su influencia en Argentina es mucho menor que en otros lugares.

-Por el peronismo; el peso del peronismo es superior a cualquier otra cosa. El peronismo es profundamente burgués, capitalista y contrarrevolucionario.

-¿Cómo repercute en el seno de una familia una figura como el Che?

-Si hablamos de la familia de cinco hermanos, todos estábamos de acuerdo con el Che; si hablamos de la familia más extensa, creo que nadie lo estaba.