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Viaje a la explotación infantil

"En Mauritania las niñas violadas han de casarse con su agresor"

Zeinebru Taleb Moussa, fundadora de la Asociación Mauritana para la Salud de la Madre y el Hijo (AMSME), lucha para visibilizar la situación de las miles de niñas y mujeres que sufren agresiones sexuales en su país

Zeinebru Taleb Moussa, presidenta de la Asociación Mauritana por la Salud de la Madre y el Hijo (AMSME).

Hace apenas 20 años Zeinebru Taleb Moussa fundó la Asociación Mauritana para la Salud de la Madre y el Hijo (AMSME) tras descubrir que su mejor amiga había sido obligada a casarse con un hombre que la violó de adolescente. Ha plantado cara a las instituciones de su país, que han amenazado con encarcelarla, para denunciar las violaciones que sufren niñas y mujeres de forma sistémica en su país. Insiste en que la impunidad de los agresores y las culpas a la mujer siguen siendo un problema que empuja a muchas víctimas a una vida de encierro y al suicidio.

¿Cuándo y por qué nace la asociación AMSME?

Nos fundamos para atajar la mortalidad materna, que en 2000 estaba en 930 mujeres por cada 100.000 partos. Empezamos a hablar con mujeres y lo que les preocupaba es que sus hijas estaba siendo violadas sistemáticamente. Niñas de 10 o 12 años. El Gobierno mauritano nos decía que eso no ocurría, lo negaba, y afirmaba que si hablábamos de ello hacíamos daño al país.

Pero no se frenaron. 

Hemos estado a punto de entrar en la cárcel por denunciar las violaciones en este país. Decidimos entrar en los hospitales y nos dimos cuenta de que no había registros de los casos de violaciones. Las mujeres iban al hospital, lo verbalizaban, había heridas compatibles... pero se borraba su historia. Empezamos a documentarlo y mandamos un estudio a la ONU y a la Unión Europea. Nos financiaron algunos proyectos. Hoy, el gobierno mauritano ya admite que hay un problema con esta cuestión y al menos se puede hablar de ello. 

Las consecuencias para las víctimas siguen siendo gravísimas...

Hasta no hace mucho las niñas que denunciaban las violaciones acababan en la cárcel. El problema es el valor social que se le da a la virginidad. Muchas mujeres optan por no contar la violación y algunas se suicidan. Nuestro trabajo se centra en decirles que ellas no han hecho nada malo, que lo malo es lo que les han hecho a ellas. Que ellas no son culpables, los criminales son sus agresores. Ahora en la capital del país las mujeres ya empiezan a denunciar las agresiones

Dos adolescentes del centro de protección e inserción de menores que Save the Children tiene en Nuadibœ, Mauritania. Pablo Blázquez

¿Qué ocurre cuando una niña o una mujer denuncia una violación?

Hay impunidad total. La sociedad, tanto los padres como los jueces, prefieren negociar con la familia del agresor para que las niñas se casen con ellos y así la justicia cierra la investigación. Uno de los problemas es que ni los jueces, ni los policías ni los abogados están formados. Algunos apenas conocen los derechos humanos y consideran que las mujeres han sido violadas porque quieren, porque se lo han buscado. No tienen derecho a estar a solas con un hombre y se presupone que han infringido esta norma. Incluso las niñas de 5 o 6 años... Vivimos en una degradación absoluta de los valores humanos. 

¿Hay datos de cuantas niñas o mujeres son violadas en Mauritania? 

Desgraciadamente datos no los hay. Pero para que os hagáis una idea, las violaciones en las escuelas son tan normales y frecuentes como el agua que bebemos. También las hay en las escuelas coránicas, en las mezquitas, en los taxis... Hay imanes que violan, ministros que violan. 

Dos jóvenes en la Unidad de Apoyo a Víctimas de violencia de genero (USPEC) del Hospital de Nuadibœ, en Mauritania. Pablo Blázquez

Hay partidos en España que relacionan las violaciones con el islam.

El islam prohíbe violar una mujer, ni siquiera tocarla. Es un tema de mentalidad, de discriminación de las mujeres. Nos ven como una flor con la que deben jugar y no importa cómo. Tenemos mucho trabajo para formar a jueces, a abogados o a policías. Hay que hacerles entender que las mujeres merecen respeto, que tienen derecho a decidir por ellas mismas, que son seres humanos y que si dicen no es que es no. No entienden que las mujeres no pertenecen a sus maridos ni deben pedirles permiso para hacer lo que consideren.

¿Esta impunidad frente a la violencia de género es una de las causas de la migración de muchas mujeres a Europa?

Es irónico porque muchas oenegés o instituciones internaciones nos decían que debíamos presentar proyectos sobre las migraciones para conseguir fondos para nuestros proyectos, y claro nosotros no sabíamos nada de las migraciones (ríe). Las mujeres y niñas que han migran hacia Europa son violadas en el tránsito. Dime tú si no está relacionado. 

Usted se ha enfrentado a las autoridades de su país y a las amenazas de ser encarcelada por defender los derechos de las mujeres y las niñas. ¿De dónde ha sacado las fuerzas?

Yo no he sido víctima, pero mi mejor amiga sí lo fue. Un hombre la violó y su familia la obligó a casarse con él. Quedó embarazada, y solo quería matar al bebé cuando daba el pecho. Cuando vi aquello supe que teníamos que hacer algo. Este sufrimiento es injusto. 

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