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El Periódico Mediterráneo

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El salto a la política

Los inicios de Gabriel Boric: cuando el hoy presidente era el 'enfant terrible' de la política chilena

El presidente electo de Chile, Gabriel Boric.

Gabriel Boric Font se ha convertido a sus 35 años en el presidente más joven de la República de Chile. La suya ha sido una victoria por la mínima, no tanto por el resultado obtenido contra el ultraderechista Felipe Kast, sino porque el artículo 25 de la Constitución chilena establece que para postular a la presidencia el candidato debe tener un mínimo de 35 años cumplidos. Retrotraerse a los inicios del hoy presidente electo es, en consecuencia, un ejercicio de memoria reciente. Este nacido en Magallanes, la región más septentrional del estado más largo y septentrional del planeta, irrumpió en la política chilena como líder estudiantil. Más tarde fue el primer diputado en conseguir un escaño sin pactar con los partidos tradicionales y luego se lanzó a forjar el Frente Amplio, la plataforma política con la que hoy ha llegado al Palacio de La Moneda y que ha conseguido salvar los históricos impulsos fratricidas de la izquierda autonomista.

Boric pasó de pintar paredes con la marca "I^3" (Intransigencia Izquierda Insurreccionalista) durante la adolescencia en su Punta Arenas natal a agitar las protestas estudiantiles en Santiago, mientras estudiaba Derecho. Fue una de las caras visibles del precariado que entraba en la universidad y salía de la misma con un saco de deudas y un título que no siempre se traducía en empleo de calidad. Pues en Chile el peso de los centros privados en el sistema universitario chileno es altamente elevado y más de un millón de estudiantes tienen contraído un Crédito con Aval del Estado (CAE) para poder cursar sus estudios.

Gran parte de los hijos de la Transición chilena -las primeras elecciones pos Pinochet fueron en 1989- no se veían representados en el sistema de partidos heredado del régimen: la Concertación. El Partido socialista y la Democracia Cristiana se iban turnado la presidencia y no ha sido hasta la victoria de Boric que se ha roto por primera vez con este binomio. Antes, Boric ya consiguió en el 2013 ser elegido diputado en el parlamento chileno sin pactar con los partidos tradicionales. Un hecho sin precedentes, pues en el entonces sistema electoral se premiaba a las formaciones mayoritarias y para conseguir representación en un territorio era necesaria una victoria contundente.

Y fue el único de los líderes estudiantiles que luego saltaron a la política institucional que lo consiguió sin ese pacto con los viejos partidos, pues la mayoría se integró al Partido Comunista (acusado entonces de multa del partido socialista). Su discurso directo, contundente y abiertamente enmendador del 'establishment' y las lógicas que hasta entonces habían imperado en la política chilena le valió la etiqueta del 'enfant terrible'. Boric entra en el Congreso aupado por su fama entre los estudiantes y a partir de ahí empieza a entender que, para que su lucha prospere, debe convertirse en un altavoz más amplio, pasar a representar más luchas y no caer en la comodidad de la marginalidad. Ese fue uno de los gérmenes del Frente Amplio, que hoy le ha llevado a proclamarse no solo como el presidente más joven de la República de Chile, sino como el referente para la nueva izquierda latinoamericana.

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