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Entrevista

Thomas Porcher: "Si Macron es reelegido, aplicará medidas duras"

El experto de cabecera de los medios de Francia y, desde el flanco de la izquierda, exige no poner en el mismo plano a Macron que a Le Pen, aunque sus políticas económicas no se diferencian mucho. La batalla electoral que se libra hoy no traerá un futuro más social para la república

Thomas Porcher.

Tras haber logrado un gran éxito comercial con el libro Tratado de economía herética (2018), Thomas Porcher se consolidó como uno de los economistas con plaza fija en el debate público en Francia. Asiduo de los platós de televisión y de radio, este intelectual de izquierdas no suele morderse la lengua a la hora de criticar el balance económico del presidente Emmanuel Macron, pero también las propuestas de la ultraderechista Marine Le Pen. Ambos se enfrentan hoy en la segunda vuelta de las presidenciales del domingo en Francia.

¿Cómo analiza el balance económico de Macron?

Está lleno de claroscuros y contrastes. En los primeros años, Macron llevó a cabo una agenda muy liberal, aplicando reformas que hasta entonces la derecha no se había atrevido a aplicar. Impulsó una desregulación del mercado laboral, disminuyó los impuestos a los más ricos con la supresión parcial del impuesto a la fortuna inmobiliaria o rebajando la fiscalidad sobre los beneficios aportados por las acciones. También reformó el estatuto de los trabajadores de la compañía ferroviaria estatal (SNCF). Pero toda esta batería de medidas se vio frenada con la revuelta de los chalecos amarillos a finales de 2018 y entonces invirtió unos 10.000 millones en medidas de carácter social. Pero cuando a principios de 2020 parecía retomar esta agenda liberal con su reforma del sistema de pensiones, llegó la pandemia. 

Entonces impulsó las políticas del cueste lo que cueste, con una importante cantidad de gasto público destinado a proteger a las empresas, pero también a los trabajadores.

Exacto. Lo que salvó políticamente a Macron fue la pandemia, sobre todo por las medidas económicas de protección durante como el plan de reconstrucción económica en Francia, impulsado en septiembre de 2020 y valorado en unos 100.000 millones de euros. Pero no debemos olvidar que muchas de las medidas que permitieron a los franceses a resistir contra el covid-19 se basaron en los pilares del modelo social del país. Todo aquello que Macron aseguraba querer cambiar en 2017. Es decir, el funcionariado, la sanidad pública o el gasto público –unos años antes le había dicho a una enfermera que no existía el "dinero mágico"–. A pesar de ello, la pandemia le sirvió para dar un giro de 180 grados en sus políticas y que ahora se presente como un dirigente pragmático, que no es "ni de izquierdas ni de derechas".

La izquierda francesa suele presentar a Macron como "el presidente de los ricos". ¿Se trata de una etiqueta caricaturesca, teniendo en cuenta las medidas económicas aplicadas en pandemia?

No creo que sea una caricatura. Macron sigue manteniendo una agenda económica muy liberal y la pandemia representó un paréntesis. De hecho, si logra la reelección, probablemente aplicará medidas económicas duras. De hecho, el ministro de Economía, Bruno Le Maire, ya dijo que una de las prioridades en los próximos años debía ser la reducción de la deuda pública. Teniendo en cuenta que en un contexto marcado por el covid-19 y la guerra en Ucrania, los estados deben invertir más en materia de defensa y sanidad, me temo que los recortes se harán en las partidas destinadas a los más pobres y a la gente mayor.

Marine Le Pen y Emmanuel Macron. REUTERS

¿En qué sentido?

Dos de las principales promesas electorales de Macron van en esta dirección: el hecho de alargar la edad mínima de jubilación hasta los 65 años y condicionar la concesión del Ingreso de Solidaridad Activa –el equivalente del Ingreso Mínimo Vital– a trabajar o formarse durante 15 o 20 horas. No debemos olvidar que el perfil de aquellas personas que reciben esta renta mínima suelen ser jóvenes que terminaron sus estudios y aún no encontraron un trabajo, madres divorciadas o personas mayores de 50 años que se quedaron sin trabajo.

¿Cómo explica que una parte del electorado de izquierdas dude en votar a Macron pese a la posibilidad, poco probable, pero real de que gane Le Pen?

En primer lugar, me parece fundamental que no pongamos en el mismo nivel a Macron y Le Pen. La líder de la Reagrupación Nacional apuesta por políticas económicas de derechas como las de Macron, pero hay que sumarle la xenofobia y el racismo.

Entendido.

Pero es cierto que a una parte de los votantes de izquierdas que en los últimos años se opusieron a las reformas del presidente ahora les resulta muy difícil depositar un voto con su nombre. Temen que, como sucedió en 2017, utilice su victoria para decir que todos los votos son sinónimos de un apoyo a su proyecto, en lugar de entender que se trata de un cordón sanitario contra la extrema derecha. Tampoco se creen las promesas de Macron de las últimas semanas sobre que sería más ambicioso en la lucha contra el cambio climático y que llevaría a cabo una "planificación ecológica", el equivalente francés del Green New Deal.

Apuntes biográficos

Nacido en Drancy, a las afueras de París, en 1977, es hijo de un inmigrante vietnamita dedicado a la gestión y una sastra de origen italiano. Estudió en la Sorbona y da clases en la PSB Paris School of Business.

Es miembro de Les Économistes Atterrés (Aterrados), un colectivo en rebelión contra la hegemonía de la ortodoxia neoliberal en el pensamiento económico. 

Omnipresente en los medios franceses, figura entre los 100 economistas más influyentes del mundo y es autor de libros como 'Tratado de economía herética' (2018) y 'Los abandonados' (2020).

Se ha descrito el programa económico de Marine Le Pen como social-populista.

Me parece un error. Le Pen defiende un programa económico de derechas. Se opone, por ejemplo, a aumentar el salario mínimo, no quiere combatir las desigualdades económicas aumentando la fiscalidad sobre las grandes fortunas. Una de sus medidas estrella consiste en suprimir el impuesto sobre la renta a los menores de 30 años. La realidad es que los jóvenes suelen pagar muy pocos impuestos, proque la mayoría tiene empleos precarios. En este sentido, Le Pen defiende la misma startupnation que Macron.

Respecto a la Unión Europea, ¿no son dos visiones opuestas? 

Macron tiene una visión más federalista, mientras que Le Pen es más nacionalista, pero no debemos olvidar que la líder de la RN ha moderado mucho su discurso respecto a la UE en los últimos años, ya no habla de que Francia abandone el euro. Si llegara al poder, terminaría haciendo como Salvini, se acomodaría al marco de las instituciones europeas y no cambiaría gran cosa.

¿Cómo explica el apoyo de Le Pen entre las clases modestas?

Le Pen se ha dedicado en culpabilizar a los inmigrantes de todos aquellos problemas provocados por el neoliberalismo y el retroceso del Estado del bienestar. Cuando a un francés que cobra menos de 1.000 euros le dicen que si no encuentra una plaza en la guardería, no le aumentan el sueldo o no le dan ayudas sociales, esto es culpa de los extranjeros. Una respuesta simplista y comprensible a problemas políticos más complejos. En realidad, Le Pen ha encontrado un culpable ideal, pero se trata de un falso culpable. Al contrario de lo que se suele decir, los inmigrantes no se dedican a engullir todas las ayudas sociales. Si alguien quiere cobrar la renta mínima de inserción francesa, tiene que haber vivido al menos cinco años en Francia. Y debe justificar una residencia de tres años para recibir las rentas mínimas para la gente mayor.

¿Francia se ha derechizado en las últimas décadas?

Esta teoría de la derechización de la sociedad francesa merece al menos ser matizada. Lo que nos mostraron los resultados de la primera vuelta es que en Francia hay tres bloques y cada uno de ellos representó casi un tercio del electorado. El bloque del centro liberal liderado por Macron, el bloque ultranacionalista d Le Pen y Zemmour y un bloque de una izquierda socioecologista.

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