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El Periódico Mediterráneo

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Razias en los montes de Nador

Marruecos blinda la valla de Melilla contra nuevos asaltos de migrantes

Ante la presión policial, los subsaharianos huyen del monte Gurugú hacia minas españolas abandonadas en la montaña de Uixán

Un gendarme del dispositivo marroquí de disolución de campamentos en el monte Gurugú de Nador, el 22 de junio de 2022. EPC

Del bosque a las cuevas. La búsqueda de migrantes subsaharianos por la gendarmería marroquí se desarrolla este fin de semana sin pausa a espaldas de la ciudad de Nador, desplegados sus agentes en las alturas de los montes Gurugú y Uixán. En el primero, son ya batidas en vacío, pues apenas quedan hombres entre sus arboledas. El segundo es donde este sábado más se intensifica la purga, con el objetivo de atrapar a los últimos de los cerca de 2.000 africanos que esperaban una oportunidad para pasar a España.

Las fuerzas policiales marroquís han desplegado un fuerte dispositivo blindando la valla fronteriza con Melilla, especialmente en el antes poco guarnecido y peligroso paso del Barrio Chino, confirman fuentes de la Guardia Civil en la ciudad autónoma. Hay además un gran número de gendarmes en los montes, y una poca disimulada actividad de policías de paisano, de unidades de Información, a la búsqueda de colaboradores de una mafia local que regía sobre los migrantes y les cobraba derechos de estancia y movimiento.

En el Uixán la razia marroquí se lleva a cabo por las minas abandonadas entre grandes roquedales. Los migrantes que huyen del Gurugú se han desplazado hasta este otro lugar, que en tiempos del protectorado español fue zona de extracción de hierro. La Compañía Española de Minas del Rif abrió los orificios en la montaña donde ahora se esconden desesperados los migrantes aún no atrapados. Los subsaharianos buscan los agujeros de minas abandonadas, tratando de apartarse de otra zona de la montaña donde hoy en día sigue Marruecos arrancando mineral.

En bus al Sáhara

El objetivo es atrapar a migrantes, juntarlos en decenas y docenas, ficharlos y conducirlos monte bajo, donde los esperan unos autobuses que los apartarán de Nador. Y no poco: según las fuentes consultadas son más de 600 kilómetros de ruta al sur, hacia el Sáhara. No hay un punto de destino único, ni tampoco se han hecho públicos.

Sí saben las fuerzas de seguridad españolas que Marruecos no está expulsando a estos migrantes a otros países. Constan viajes al triángulo formado por las localidades de Tinerhir, Risani y Uarzazate, por debajo del Atlas, ya en pleno desierto... y cerca de Argelia.

Fotos de la Gendarmería de Marruecos de estacas y ganchos intervenidos a los migrantes en el asalto a la valla de Melilla el 24-06-22. EPC

Tan grande es el despliegue marroquí que en Melilla reina un convencimiento general de que "no habrá más asaltos al menos en dos meses", apuesta una de las fuentes de la Guardia Civil consultadas. A las fuerzas españolas han llegado las fotos del arsenal de estacas y ganchos intervenidos por los gendarmes y añadidas al atestado policial en la trágica y también catastrófica jornada del 24 de junio, cuando al menos 23 migrantes y un número no reconocido de mehanis perdieron la vida a los pies de la valla.

Se busca a Ahmed

La policía marroquí parece haber roto cualquier política de contemporización con la mafia local que gobernaba los campamentos del Gurugú. Ahora esos asentamiento solo son grandes círculos de ceniza negra, después de que los gendarmes hayan prendido fuego a las tiendas y utensilios de sus hoy expobladores.

Quema de campamentos de migrantes en el monte Gurugú, cerca de la localidad marroquí de Nador. PRODEIN

Hubo un tiempo en que a la policía marroquí de la zona le convenía que esa mafia mantuviera quietos a los migrantes. Ahora ha acabado con las contemplaciones. Con la desaparición de los asentamientos desaparece por un tiempo el beneficio de una banda regida por un personaje, Ahmed, de 35 años, que reinaba sobre el negocio del acarreo de migrantes y el del cobro de un derecho de estancia, por estabularlos entre los árboles, alimentarlos y organizarlos en grupos de asalto a la valla fronteriza.

A Ahmed, el líder mafioso del Gurugú, se le atribuye la misma nacionalidad que sus víctimas: sudanés.

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Solo ha trascendido de momento, y de documentos de la fiscalía marroquí cuyo contenido ha conocido EFE, el nombre de pila del líder mafioso y su supuesta nacionalidad: sudanés, la misma que la de la mayoría de sus víctimas.

No consta este sábado que Ahmed, ahora el principal objetivo de las unidades de Información de la policía marroquí en Nador, haya aparecido. A él se le atribuye un papel director sobre otros 12 alfiles de la organización en el último asalto a la valla.

Esos subalternos -la policía española los llama "pastores"- conectados entre sí por móvil, conducían a la multitud en grupos de un centenar aproximado de personas, a las que habían dotado de estacas y, por 50 dirham (casi cinco euros), de un gancho a quien pudiera pagarlo, para escalar una valla cada vez más difícil de coronar en casi todo el perímetro melillense: arriba, unos peines invertidos lo hacen muy difícil, casi imposible; y los hombres que tratan desesperadamente de ganar el territorio de Europa aún no han discurrido cómo salvar la curva de metal brillante de ese obstáculo final.

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