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El Periódico Mediterráneo

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La influencia rusa en España

De Vox a Societat Civil Catalana: los vínculos españoles con Aleksándr Duguin, ideólogo de la guerra en Ucrania

Las ideas antiliberales e imperialistas del intelectual fascista ruso, vinculado a Putin, calan entre reducidos sectores de la extrema derecha pero también entre círculos rojipardos

Tuit borrado de Jordi de la Fuente (Vox) lamentando la muerte de Duguina.

El sábado por la noche un atentado con bomba hizo estallar el coche en el que iba Daria Duguina, hija del pensador ruso Aleksándr Duguin, a quien se ha apodado "el Rasputín de Putin". Aunque su papel ha sido sobredimensionado, las ideas trazadas por este filósofo han influido a parte de las élites de Rusia, pero también han viajado más allá del Kremlin hasta convertirle en una especie de gurú para parte de la extrema derecha global, tejiendo alianzas también en España.

Duguin es conocido por ser el promotor de la conocida como cuarta teoría política, un movimiento populista reaccionario que fusiona una economía comunista con valores identitarios ultraconservadores. Su visión dice buscar un "camino antioccidental" que supere el liberalismo, el socialismo y el fascismo, teorías políticas que considera fallidas. Admirador del liderazgo de Adolf Hitler, Duguin contribuyó a fundar el Partido Nacional-Bolchevique y tras su ilegalización lideró una escisión más agresiva, el Frente Nacional-Bolchevique. Ambas hacen bandera de una especie de fascismo rojo que repudia la democracia liberal.

Un adorador de Duguin en Vox

Parte de esa visión casa con miembros de Vox. Es el caso de Jordi de la Fuente, antiguo miembro destacado del ya disuelto partido nazi-fascista Movimiento Social Republicano (MSR) y actual vicesecretario de organización de Vox en Barcelona, donde opera como hombre de confianza de Ignacio Garriga, líder del partido en el Parlament de Catalunya. "Descansa en Paz, guerrera", tuiteó la mañana del domingo en una velada referencia a Duguina. Poco después borró el tuit.

Los vínculos de De la Fuente con Duguin, a quien alaba como un "maestro", van mucho más allá de los tuits borrados, pues ha escrito los prólogos de tres libros del filósofo ruso. En uno de ellos se expone el neoeurasianismo, visión geopolítica que aboga por el imperialismo revanchista ruso y que sí ha influido en acciones militares del Kremlin como la invasión de Ucrania (aunque tras la anexión de Crimea Duguin fue muy crítico con Putin por no ir más allá). En 2014, De la Fuente colaboró como "experto" en el canal RT, controlado por el Estado ruso, para hablar sobre las revueltas contra el Gobierno de Kiev y acusar de ello a Occidente.

Rechazo a la democracia liberal

De la Fuente es una figura incómoda y atípica dentro de Vox. Y no por su pasado neonazi, sino porque mientras que el partido bebe de la influencia de la alt-right de Estados Unidos y apoya el sionismo de Israel, el asesor de Garriga ha defendido el expansionismo ruso y, como destapó La Marea, a la organización chií libanesa Hezbollah, considerada terrorista por parte de Washington y Jerusalén. Aunque la cúpula de Vox se alinea con las tesis atlantistas y otanistas contrarias a Rusia, "su indefinición en política exterior deja un cierto margen de penetración de las ideas eurasianistas", según explica el investigador Miquel Ramos en el exhaustivo informe 'De los neocon a los neonazis: la derecha radical en el Estado español'.

El rechazo de Duguin a las ideas liberales –desde negar los derechos humanos a criminalizar el multiculturalismo y la diversidad sexual— ha seducido especialmente a la extrema derecha nacionalista. El ideólogo ruso describió estas sociedades abiertas como el Pantano, término que recogió y popularizó Donald Trump y al que también ha recurrido Hermann Tertsch, eurodiputado de Vox. A pesar de sus marcadas diferencias, Duguin y la cúpula del partido ultraconservador coinciden en la conspiración que ve la mano negra del magnate judío George Soros en la acogida de migrantes. En 2019, De la Fuente participó activamente en el ataque xenófobo a un centro de menores migrantes en El Masnou por el que la Fiscalía pidió dos años y dos meses de cárcel.

A pesar de su apuesta atlantista, cabe remarcar que Vox está estrechamente vinculado a la organización conservadora Hazte Oír y su sucursal global CitizenGo, conocidas por su defensa de la familia tradicional cristiana y por su criminalización de la comunidad LGTBI. Estos laboratorios de pensamiento están presididos por Ignacio Arsuaga, amigo de Santiago Abascal, y conectados con el Kremlin a través del magnate Konstantin Malofeev, sancionado por apoyar a los separatistas prorrusos en Ucrania.

Un fundador de SCC

El principal divulgador de Duguin en España es Josep Alsina, activista neofascista cofundador de la plataforma Societat Civil Catalana (SCC) e impulsor del colectivo ultraderechista Somatemps, ambas forjadas contra el independentismo en Catalunya. Alsina lleva años defendiendo el eurasianismo rusófilo y antioccidental y "ha publicado un libro que traduce ese pensamiento a la extrema derecha española", señala Arsenio Cuenca, doctorando en el EPHE (París) que investiga esos movimientos. Tras la invasión rusa de Ucrania, Vox organizó una charla para sus juventudes en Barcelona a cargo de Alsina.

Otra figura clave en la difusión de la ideología reaccionaria de Duguin es Juan Antonio Llopart, exlíder del nazi-fascista MSR y condenado a prisión en 2009 por propagar ideas genocidas –aunque después el Tribunal Supremo anuló la condena— que en los últimos años ha redirigido su activismo político a través de la publicación de esas teorías en Ediciones Fides. Esa editorial, que controla, organiza anualmente unas jornadas de exaltación ultra en las que participan formaciones como Falange. Una de las últimas visitas de Duguin a España, en noviembre de 2018, fue en ese acto. Llopart se ha referido a la asesinada Duguina como "héroe" y "mártir".

Difusión mediática ultra

Más allá de la política de partido, esa corriente ideológica está siendo difundida desde esferas mediáticas de la derecha reaccionaria, como el escritor Fernando Sánchez Dragó, que el pasado mayo pidió a sus seguidores "considerar las opiniones de un filósofo lúcido y sereno", compartiendo una entrevista en que abogaba por una conquista sobre Ucrania como condición indispensable para la existencia de Rusia y veía el avance de los derechos LGBTQ como símbolo de la "decadencia" de Europa.

Sin embargo, la ambigüedad de las ideas del intelectual ruso "facilitan su creciente difusión y adaptación entre (…) grupos de derecha e izquierda radicales que comparten animadversión hacia la democracia liberal", según un análisis de los investigadores Quique Badía y Nicolás de Pedro.

Así, en España Duguin despierta interés entre posiciones rojipardas como la Fundación Gustavo Bueno, cuyo fallecido ideólogo ha sido un reconocido referente en el pensamiento de Abascal. A pesar de no compartir su ideario, los discípulos de esta corriente marxista tradicionalista y nacionalista española sí usan la figura de Duguin con oportunismo para cargar contra la democracia liberal y Occidente, un discurso que amplifican desde las redes sociales a nuevos medios digitales para tratar de seducir a gente de izquierdas. "Esta gente gana cada vez más relevancia en el terreno político, pero más allá de su actividad 'online' y en las conferencias que organizan no son muy relevantes", concluye Cuenca.

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