Suscríbete

El Periódico Mediterráneo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Estados Unidos

La economía real de EEUU, a un abismo de la recuperación

El golpe de la inflación tras el de la pandemia acentúa los graves apuros para las personas de clase media y bajos ingresos

Un joven hace la compra en un puesto de fruta y verdura de Brooklyn. Reuters

Jenique Jones, vicepresidenta de operaciones y política de City Harvest, lleva casi 13 años trabajando en la organización, la mayor de rescate de alimentos en la ciudad de Nueva York, que anualmente recupera de tiendas y restaurantes 35 millones de kilos de comida y los distribuye gratuitamente entre cientos de despensas y comedores sociales y otros grupos de ayuda comunitaria. La suya es una voz autorizada para hacer saltar la voz de alarma sobre la situación que se vive no solo en Nueva York, sino en todo Estados Unidos: una crisis que estalló con la pandemia y ahora se ha acentuado con la inflación, extendiendo graves apuros para millones de ciudadanos.

"Mucha gente habla de que la economía está mejorando. Dicen que la bolsa sube, que el paro baja, pero eso no afecta a la gente en los márgenes. Para mucha gente la economía no está mejorando", explica Jones en una entrevista por videoconferencia. En ella denuncia la "desconexión" de ese mensaje de los políticos con una realidad que se endurece especialmente para las personas de ingresos más bajos y minorías pero también para lo que se denomina "trabajadores pobres" y, como han comprobado en City Harvest, para gente de clase media.

Casi 1,5 millones de habitantes de Nueva York enfrentan en este momento según los datos de la organización lo que se denomina "inseguridad alimentaria", la falta de garantías de poder acceder a comida. Eso incluye más de 462.000 niños, un 46% más que antes de la pandemia. Hay también quien ha tenido que hacer ajustes en sus presupuestos domésticos y acceder a "comida de emergencia". Y el número de menores cuyos alimentos provienen de las despensas sociales es ahora un 55% mayor que antes de la irrupción del covid-19.

Sin ayudas, frente a la inflación

El problema en EEUU, un país de desigualdad endémica y creciente, no es solo el hambre. Junto a los problemas para acceder a alimentación el nivel de pobreza para familias con niños está al nivel más alto registrado desde diciembre 2020 , según datos del Centro para la Política Social y la Pobreza de la Universidad de Columbia. Y a la par que se han ido reduciendo o agotando los programas de asistencia federal que se reforzaron con el paquete de rescate y ayudas de 1,9 billones de dólares aprobado en marzo de 2021, se ha ido disparando la inflación, que en julio marcó el 8,5% interanual.

Suben los precios de todo. En el caso de la comida, ese aumento ha sido en un año del 10,3%, el mayor incremento desde 1981. Las facturas en la gasolinera o por servicios son cada vez mayores. En un sondeo del censo el mes pasado dos de cada cinco entrevistados confesaron que la semana anterior a la encuesta habían tenido dificultades para pagar un gasto habitual, más que durante la pandemia.

Esas dificultades tienen otras cifras. Uno de cada seis hogares estadounidense, por ejemplo, va atrasado en los pagos de facturas eléctricas en su casas, un endeudamiento que alcanza ya los 22.000 millones de dólares, el doble que antes de la pandemia y el peor registrado nunca. La media de lo que se debe también se ha doblado. Y Jean Su, abogada del programa de justicia energética en el Centro para la Diversidad Biológica vaticinaba recientemente en declaraciones a Bloomberg "un tsunami de cortes de servicios".

Mientras, los salarios, ajustados a la inflación, han caído durante la presidencia de Joe Biden. Y aunque la Reserva Federal está dando pasos para tratar de contener las tendencias inflacionistas, sus medidas han empezado ya a tener un impacto negativo en los más vulnerables en el mercado laboral.

Se está disparando, además, el endeudamiento. Un 30% de los estadounidenses, según el censo, está usando para hacer frente a los gastos préstamos o tarjetas de crédito, donde los balances de lo debido han aumentado en el segundo trimestre del año en 46.000 millones de dólares, el mayor incremento en 20 años.

Vivienda inaccesible

Junto a esos problemas el punto que posiblemente mejor ilustra la tormenta perfecta de crisis que vive EEUU es la asequibilidad de la vivienda, que está en su punto más bajo desde 1989. En el caso de los alquileres, los precios están subiendo al ritmo más rápido en tres décadas, una carga para el 36% de los estadounidenses que no son propietarios y alquilan, que en su mayoría son jóvenes y de minorías y en el 54% de los casos ingresan de media 42.500 dólares al año, casi el 40% menos que la media nacional.

En mayo por primera vez también la media nacional del precio de los alquileres sobrepasó los 2.000 dólares, un 15% más que en 2021. En Manhattan el precio medio en nuevos contratos de alquiler subió el mes pasado a 4.150 dólares, un 29% más que en 2021. Y no es solo la última pesadilla en un barrio y una ciudad de precios desorbitados, sino que se repite en muchas otras áreas metropolitanas, especialmente las que recibieron flujos de nuevos residentes en la pandemia, donde la inflación de los alquileres supera con mucho a la inflación general: un 21% en Phoenix y un 14% en Miami, por ejemplo.

Según un estudio que hizo el Gobierno en 2020, cada 100 dólares de subida media de alquiler se asocia a un aumento del 9% en el número de personas sin hogar. Y estos días refugios de todo el país reportan que ha aumentado el número de gente busca sus servicios. En los de 15 estados consultados por The Washington Post, por ejemplo, han visto subidas dramáticas, sobre todo de madres solteras. Las listas de espera se han duplicado e incluso triplicado en los últimos meses.

Expertos como Meredith Greif, profesora e investigadora de Sociología en la Universidad Johns Hopkins y especializada en sinhogarismo y desigualdad, advierten del momento "precario" que vive EEUU, donde según datos del censo en junio 13,7 millones de personas iban retrasadas en los pagos de alquileres o hipotecas, y un 40% de ellos veía probable ser desahuciados o sufrir una ejecución hipotecaria en los dos próximos meses. Y en una entrevista telefónica Greif asegura que "millones, quizá decenas de millones", enfrentan la posibilidad de quedarse sin techo. "Alguna gente quizá pueda gastar más dinero en el alquiler pero a costa de recortar otras cosas, ya sea comida, atención médica o material escolar", explica Greif. "Otros se mudarán con familiares o amigos, una de las situaciones previas al sinhogarismo que es muy inestable y a menudo provoca tensión en las relaciones y quema puentes, que a largo plazo puede ser peor".

"Para muchas de las personas de ingresos más bajos, para personas de color, recuperarse de la recesión tras la crisis del 2008 les llevó 10 años", recuerda Jones, de City Harvest. "Esto es incluso mayor".

Compartir el artículo

stats