Los empresarios cerámicos de Castellón no sólo miran con recelo el conflicto con Irak por el descenso en su partida de envíos, sino porque una guerra conllevará, automáticamente, un aumento del precio del barril de crudo, materia prima a la que está indexado el cálculo del precio del gas, fuente de energía básica para la industria provincial.

De hecho, las primeras consecuencias no se han hecho esperar, puesto que el barril de petróleo ya se cotiza a 30 dólares, pese al anuncio realizado por los países de la OPEP de incrementar su producción para contener la escalada al alza.

DE 15 A 40

Sin embargo, al sector no le pilla de nuevo esta situación. Durante el conflicto del año 1991, el petróleo pasó de 15 dólares/barril a 40 dólares/barril. Por si fuera poco, el punto de partida no es el mismo, ya que el precio de esta energía se ha incrementado en más de un 100% a lo largo de la década pasada, repercutiendo enormemente en la cuenta de resultados de las empresas, que han asumido el incremento de costes para no perder competitividad en los mercados internacionales.

Desde el departamento de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio se afirma que, un incremento de la energía, no sólo afecta directamente al sector, sino a todas las áreas en general, ya que el aumento del precio se repercute en mayores tarifas para los productos, un crecimiento de la inflación y, por lo tanto, menor poder adquisitivo para los consumidores.

De esta forma, el círculo se cierra con un menor demanda de los mercados, y un exceso de producción.