Pese a estas perspectivas, desde la Cámara de Comercio de Castellón se afirma que "no hay que caer en una postura alarmista", ya que "el sector cerámico provincial, en líneas generales, está muy saneado, por lo que podría asumir un aumento de sus costes de producción, aunque, evidentemente, en perjudicio de su balance de beneficios".

Además, Enrique Domínguez asegura que, bajo ningún concepto se generaría un bloqueo absoluto de las exportaciones: "En líneas generales, no sería una debacle, aunque, si durara un año, el efecto negativo sería lógicamente más grave".