Lo que tenía que ser una simple intervención de juanetes terminó convirtiendo a un matrimonio de ancianos de Castellón en los casos número seis y siete del brote de neumonía por legionela detectado en el Hospital Provincial de Castellón. Y a ocupar dos camas más de la planta de Neumología del Hospital General, junto a los otros tres pacientes ingresados por el mismo motivo.

No obstante, aunque estos dos últimos casos han sido anunciados por el director de Salud Pública del área 2, los médicos todavía no los han confirmado a los familiares de los ancianos, a la espera de los resultados de las pruebas practicadas a ambos. "De momento no les hemos dicho nada para que no se asusten. Está claro que tienen neumonía pero todavía no es seguro que sea legionela", explicó la sobrina política del matrimonio, Emilia.

La anciana, según explicó esta familiar, ingresó el pasado 19 de mayo en el Hospital Provincial para que le operaran de un juanete. "Sólo estuvo ingresada una noche --añadió-- porque al día siguiente ya se fue a casa y su marido la estuvo acompañando, pero ni entró en el quirófano ni se duchó, por eso nos ha sorprendido lo sucedido".

Su vida transcurría con total normalidad cuando el pasado viernes su salud empezó a torcerse. "No se encontraban bien porque íbamos a su casa y no se hacían la comida, así que lo comentamos al médico de cabecera y comprobó que estaban deshidratados. Después él empezó a tener vómitos y diarreas, así que lo ingresaron el miércoles por la mañana", dijo Emilia. Su mujer no tardó en correr el mismo destino. "Esa misma noche --comentó la familiar-- ella empezó a tener los mismos síntomas e ingresó al día siguiente".

En un principio, la anciana ocupó la habitación contigua a la de su marido, "pero el viernes por la mañana quedó una cama libre y pudieron ponerlos a los dos juntos y, al menos, tranquilizarlos".

"Estamos a la espera de que nos digan algo, pero estamos tranquilos porque mi cuñada pensaba que tendríamos que vacunarnos pero nos han dicho que no se contagia", añadió la sobrina política de los ancianos, que permanecen totalmente ajenos a la situación por la que atraviesan.