A pesar de que el turismo rural ha impulsado el sector de la construcción en los pueblos del interior en los últimos años, este tipo de viviendas, de precio elevado, no se compran habitualmente para fines empresariales, ya que "con la reforma y la adecuación de la casa para convertirla, por ejemplo en una vivienda de turismo rural o un restaurante, se excede en mucho el presupuesto para este tipo de negocios", según explica Josep Antoni Nebot, portavoz de la asociación Altretur.

En el caso del turismo rural, lo que más se demanda son las masías para reformar, que tienen un precio de mercado más bajo. Este es el caso de las masías de San Juan (Altura), Ferrer (Segorbe) y el Jardín Vertical (Vilafamés), entre otras.