La provincia de Castellón, pese a contar con "numerosos recursos turísticos, no ha sabido desarrollarlos como productos atractivos, ni impulsar una oferta turística complementaria". Así de rotundo se mostró ayer el director del Laboratorio de Ordenación y Planificación de Espacios Turísticos y del Gabinete de Estudios Turísticos (GETUR) de la UJI, Diego López Olivares, quien sentenció que "la provincia debe dejar de hablar de sus muchos potenciales turísticos y ponerse a trabajar para desarrollarlos".

Esta idea constata, como ya publicó Mediterráneo a principios de mes, la necesidad de potenciar una oferta complementaria. Una tesis en la que coinciden expertos y representantes de las principales organizaciones de empresarios del sector provincial, Ashotur y Feturcas.

Asimismo, estudios como la Evaluación sobre recursos turísticos de la Comunitat Valenciana, elaborado entre la UJI y la Universidad de Alicante, que se presentará después del verano y detalla y agrupa los diferentes elementos turísticos existentes en la autonomía, constata la "dispersión de la oferta castellonense y la carencia en la definición de productos turísticos". Es decir, pese a la gran cantidad de recursos --elementos con atractivo potencial-- no se ha sabido articular sobre ellos un producto con capacidad real para captar visitas.

De esta forma, como reitera Olivares, la provincia "se basa casi exclusivamente en el sol y playa, sin explotar eficientemente el potencial del interior y sin articular una oferta complementaria competitiva". Como ejemplo, otro informe que prepara el Instituto Cartográfico Nacional recoge la pujanza, aún por desarrollar, del turismo rural provincial. Estudios como el de la Universitat Politécnica de Valencia, elaborado por Francisco León Raposierras, incide también en las posibilidades del turismo cultural, pendiente de desarrollar, para el interior de Castellón.

En este sentido, se han lanzado diversas ideas recientemente. El presidente de Feturcas, Eduardo Ferreres, viene planteando la posibilidad de estructurar la "algo similar como el camino de los cátaros en el sur de francia". Desde el consistorio de Morella se propone ahora impulsar la ruta histórica de Jaume I.

PRINCIPALES DEFICIENCIAS Junto a estas ideas, centradas en cultura e interior, se evidencian otras numerosas deficiencias en oferta complementaria. A la carencia de golf y resorts, subsector en el que Castellón está a la cola del litoral mediterráneo, se añaden otros segmentos turísticos aún en fase embrionaria.

Según el Gabinete de Estudios Turísticos de la UJI, el turismo de ciudad es prácticamente testimonial en toda la provincia, pese a la amplia oferta hotelera de la capital; el cultural apenas se ha potenciado y la oferta patrimonial y de museos "está totalmente desestructurada".

El modelo de balnearios y de salud cuenta con algunos puntos de referencia, pero escasos; el náutico está, mayoritariamente, por desarrollar; el agroturismo es inexistente; el de parques y espacios naturales no se ha organizado; la gastronomía tampoco ha recibido el impulso necesario; el de festivales cuenta con solo un referente provincial, el FIB de Benicàssim; las fiestas populares no se usan adecuadamente como reclamo; el turismo de aventuras se está desaprovechado en una provincia que es la segunda más montañosa de España y que cuenta con variedad de espacios donde prácticarlo, como zonas de escalada --que carecen de la suficiente promoción--, ríos y barrancos.

El incipiente turismo de congresos --vinculado a infraestructuras como el aeropuerto--, que se ha empezado a explotar en Castellón con iniciativas como el Castellón Convention Bureau, y en Peñíscola , aún representa un pequeño volumen de ingresos, como pasa con el de negocios.