Media hora antes de abrir las puertas una veintena de personas ya guarda turno en la calle. Y eso que hace frío y parece que va a llover. Las puertas del centro Rafalafena, uno de los más modernos de Castellón, no se abren hasta las 8.00 horas. En menos de 10 minutos, la entrada se colapsa y el teléfono de la centralita no para de sonar. Lo de todos los días.

Manuela H. tiene 72 años y es diabética. Conoce casi todos los rincones del centro de salud, al que acude no menos de tres o cuatro veces al mes. Dice que está masificado. "Soy usuaria de este centro desde hace más de 20 años y como ahora, nunca en la vida. Hay demasiada gente y el ambulatorio se queda pequeño", cuenta.

Noelia M. está embarazada. Cada dos meses tiene visita con la matrona de Rafalafena. "Las pobres van como locas, ya que tienen que atender a una gran cantidad de mujeres. Muchas veces te citan a las cuatro de la tarde y te toca esperar hasta dos horas", señala esta joven de 33 años. De los médicos y enfermeras tiene buena opinión, pero reconoce que en centralita "casi nunca cogen el teléfono" y que te dan cita para dentro de dos o tres días. "Este barrio ha crecido mucho y el ambulatorio se ha quedado pequeño", argumenta.

Encarna y María también son usuarias. Viven en el barrio. "La Seguridad Social es un desastre, la coordinación es malísima y la educación de parte del personal sanitario deja mucho que desear", se quejan las dos. Encarna nos da su opinión. "Las pasadas navidades una doctora se hizo cargo de los pacientes de otros tres médicos. La pobre no daba abasto y, como encima no tienen enfermeras, tenía que llamar y organizar los turnos. Perdió más tiempo en eso que en hacer las visitas. Estaba de los nervios", comenta.

Pero el colapso no solo se da en Rafalafena y en los médicos de Atención Primaria. En el consultorio Castalia, también en la capital, los pediatras no dan abasto. María Jesús Ll. tiene una niña de tres años y asegura que cada vez que va al médico hay más gente. "Hay días que en la sala de espera somos más de 50 personas. Al médico no le queda otro remedio que hacer las visitas muy rápidas", añade.

Dentro de cuatro días

Susana R. es otra paciente de Castalia y también denuncia la masificación. "La semana pasada mi marido empezó a encontrarse mal. Tenía fiebre. Llamó a Castalia y le dieron cita con su médico de cabecera para cuatro días más tarde. Decidimos irnos a Urgencias a Huertos Sogueros, donde nos atendieron muy bien", dice.

Las esperas y la masificación no son exclusivas de la capital de la Plana. En casi todos los municipios de más de 10.000 habitantes el diagnóstico es el mismo. En Almassora o Burriana los centros de salud también están copalsados. "Los médicos no pueden más, ya que cada día tienen más pacientes. Al final quienes lo pagamos somos los usuarios, que recibimos una peor atención", denuncia Manuel R.

En Benicarló encontramos más de lo mismo. Falta otro centro y personal sanitario. "La sanidad está peor que nunca y los políticos no se enteran", se queja otro paciente.