Ningún componente de la selección podrá olvidar el recibimiento de los aficionados a su llegada a Madrid. Nada más abandonar el aeropuerto de Barajas en autobús descubierto, decenas de personas se agolpaban en los márgenes de la carretera. Así hasta entrar en Madrid, donde cientos de miles de aficionados esperaban a los héroes de la Eurocopa en la llamada Plaza roja, en Colón. Hubo de todo. Hasta Aragonés se arrancó a bailar. Poco antes, los jugadores habían canturreado la continuidad del técnico. "Nosotros no volvemos si el míster no está aquí".

La expedición española aterrizó poco después de las 19.30 horas. Cuando la puerta del Milagros Díaz, el avión que trasladó a la expedición, se abrió aparecieron Luis y Casillas portando la copa. La euforia se desató cuando llegaron a Colón. "Sí, sí, sí, la copa ya está aquí", gritaban los miles de seguidores junto con unos jugadores ya exultantes de alegría. La plantilla manteó a Luis mientras sonaba el Whe are the champions. No faltó el recuerdo a Genaro Borrás, médico de la selección, fallecido hace poco.

"Que sepáis que esta copa es vuestra. Os pido que gritéis Luis Aragonés, el hombre que nos ha llevado hasta aquí", pedía Casillas. Y el entrenador reflejó lo que todo el mundo había visto: que esta selección es una piña. "La copa la ha ganado un equipo para todos vosotros y es el mejor equipo del mundo", apuntó Luis.

Luego, Reina fue presentando a todos sus compañeros dejando claras sus dotes de maestro de ceremonias. Iker volvió a pedir la continuidad del técnico: "Luis, quédate. Luis, renovación". "Creo que ganar la Eurocopa ha vuelto loco a todo el equipo", replicó el técnico. Pero Xavi apostilló que el equipo se merecía el título "porque somos un piña y porque tenemos un entrenador cojonudo". El fin de fiesta llegó con Manolo Escobar y su Viva España, coreado por los jugadores y la gran marea roja que se citó en Madrid.