La nueva normativa antibotellón aplicable a toda la Comunitat Valenciana que están elaborando, entre otros, los ayuntamientos de Castellón y Vila-real, con la colaboración de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP), podría contemplar la creación de espacios habilitados para la práctica del botellón, siguiendo un modelo que ya es habitual en varias ciudades del sur de España.

Así, según fuentes consultadas por Mediterráneo, en la reunión mantenida el pasado lunes en Valencia, en la que también estuvieron presentes representantes de los consistorios de Paterna, Valencia, Benidorm y Alicante, se contempló esta posibilidad, pensada para atenuar las molestias asociadas al consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, "principalmente el ruido".

Asimismo, esta iniciativa permitiría "reducir el uso del automóvil para desplazarse a otros sitios". Según manifiestan estas mismas fuentes, la idea es "proporcionar opciones de ocio a los jóvenes que puedan compaginarse con la seguridad".

Otra medida prevista es la "incautación y destrucción" de la bebida, ya que en muchas ocasiones "se amonesta a las personas que están haciendo botellón en la vía pública, pero no se les quita el alcohol". Esto permitiría "reducir esta práctica, ya que no podrían irse a otro sitio y volver a beber, como está pasando en la actualidad".

A FINAL DE AÑO Entre los gabinetes técnicos participantes en estas reuniones existe la confianza de que la nueva normativa común se apruebe "a finales de este año", ya que, en la actualidad, no todas las localidades tienen una ordenanza al respecto, por lo que tienen que seguir el decreto 1/2003 de la Generalitat Valenciana. Ello implica un proceso "mucho más lento, ya que las sanciones por botellón deben de pasar primero por la Conselleria de Gobernación".

El texto está encaminado a ser una ordenanza de convivencia y de protección del espacio urbano que contemple aspectos como las molestias ocasionadas por el ruido, el consumo de alcohol en vía pública, o los animales domésticos, el destrozo de mobiliario urbano o la captación de clientes en las calles. Además, no se descarta que entre esas conductas, pudiera incluirse el ejercicio de la prostitución o la de los llamados gorrillas.