Las residencias públicas para la tercera edad se han convertido en la mejor opción para miles de ancianos de la provincia. Y es que los datos que maneja la Conselleria de Bienestar Social reflejan que la crisis no ha hecho mella en este sector, puesto que la demanda ha continuado en aumento durante los últimos años. En los centros privados, por contra, la recesión económica sí que se ha notado de forma sensible.

Desde la Administración señalan que en Castellón hay un total de 2.920 plazas para personas mayores --repartidas en 35 centros de titularidad pública, concertada y privada--, de las cuales 2.859 están ocupadas, es decir un 97,9%. Además, cabe destacar que de las 1.495 que se ofrecen a los castellonenses en el sector público ninguna se encuentra disponible. Opinión con la que discrepan las entidades y colectivos de dependientes y aquellas más relacionadas con los mayores.

Fuentes sindicales señalan que “hay lista de espera para varios años” y critican que “la gente se tiene que ir a una residencia privada --que es muy cara-- porque es imposible acceder al sector público”. Por ello, exigen más residencias y más personal especializado. Una demanda con la que coinciden desde la Confederación Española de Enfermos de Familiares de Alzheimer y otras Demencias, desde donde su presidente, Emilio Marmaneu, indica que “habría que aumentar las plazas públicas --porque está claro que en las privadas sobran porque nadie quiere pagarlas-- y también centrarse más en atender a personas con enfermedades de difícil trato, por lo que se necesitan más centros y personal”.

INCREMENTO // No obstante, desde la Generalitat aseguran que el importante incremento de nuevas camas en los últimos tres años --con motivo de la ley de la dependencia-- demuestra que “se ha sabido dar respuesta al aumento de la demanda”.

Opinión con la que no coinciden desde diferentes centros especializados de atención a los mayores en Castellón. Por ejemplo, desde el centro Urban aseguran que “aunque la mayoría de ancianos no quieren ir a una residencia, harían falta más, pero que sean públicas, porque muchos no pueden permitirse un pago tan grande”. Por su parte, responsables de Cardona Vives, señalan que las residencias públicas son imprescindibles, porque “cada vez menos hijos tienen tiempo para atender a sus padres”.

Asimismo, centros especializados argumentan que “las residencias son necesarias, porque aquí vemos la evolución de mucha gente que un día entra sana y al cabo de poco tiempo se le nota el envejecimiento y también vemos a muchos morir mientras están en lista de espera, algo muy triste”, dice una trabajadora social.

Sin embargo, esta opinión contrasta con la de los responsables de los centros con los que ha contactado Mediterráneo en la provincia, que señalan que la cifra de camas “es suficiente y que no es necesario aumentarla”, debido a la “rotación” de los internos. H