La UTE (Unión Temporal de Empresas) Arnaldo Otegi-Gerry Adams, de la que hablé el miércoles, acabó la pista de aterrizaje y, el jueves, el esperado comunicado contenía la frase decisiva: "ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada". Irreversible. No es una decisión libre, sino fruto de una doble derrota: moral y policial.

Moral. La democracia ha vencido porque, con el pacto unitario de Ajuria Enea (de la época de José Antonio Ardanza), los partidos afirmaron tanto su rechazo a la violencia como la legitimidad de defender cualquier idea por la vía pacífica. El último paso en esta dirección --con la hostilidad del PP-- fue el proceso de paz del 2006. ETA lo rompió por pánico a la democracia y se abrió el cisma con la izquierda aberzale. La violencia de ETA no era solo un atentado al primer derecho fundamental de cualquier ciudadano (la vida), sino también una rémora para los radicales vascos que querían hacer política.

También derrota militar. Mientras ETA perdía apoyo moral, disminuía su capacidad ofensiva y la eficacia policial hacía que sus comandos tuvieran una vida cada vez más efímera. La acción de Alfredo Pérez Rubalcaba fue clave. Como también antes la ley de partidos, fruto del pacto entre José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero (a la que fui reticente aunque no contrario), porque acabó impidiendo que la banda aprovechara las ventajas de la democracia.

En la decisión final también cuentan los resultados de la coalición Bildu (Batasuna junto a partidos democráticos como EA) que, desmarcada de la violencia, logró 276.000 votos en las municipales. A poca distancia del PNV y por delante del PSE y del PP. Sin terrorismo, las urnas son un camino para la izquierda aberzale y un reto para el PNV y los no nacionalistas.

Otro apunte interesante es la reacción equilibrada, presidencial, de Mariano Rajoy, que calificó el anuncio de "buena noticia" y dijo que se había producido "sin ningún tipo de concesión política". Se aleja así del sectarismo de cierta derecha, reflejado ayer en los titulares de dos diarios madrileños: "ETA alardea de sus asesinatos y emplaza al Gobierno a negociar" y "ETA ni se disuelve ni entrega las armas". No quieren tomar nota del fin de ETA.