Con la revalorización de las pensiones y su cuantía para 2013 en el aire, a la espera de que el Gobierno decida, y el propio sistema de protección para los trabajadores que han superada su edad laboral cuestionado por la falta de recursos, el hecho es que el envejecimiento de la población castellonense avanza y son ya uno de cada cinco (casi 129.500 de un total de 604.344) los ciudadanos que han superado ya la barrera de los 65 años para entrar en el colectivo denominado de la tercera edad.

Otro dato relevante para visualizar como se invierte la pirámide de población, cada vez más ancha en la cúspide y más estrecha en la base, es que el grupo de quien ha cumplido ya los 65 o más años es superior en casi 9.000 ciudadanos a los que cuentan con menos de 20, según las últimas cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), referidos al ejercicio del pasado año.

esperanza de vida // El constante crecimiento de la esperanza de vida con la que nacen los castellonenses, de una media ahora de 82 años (84,4 para las mujeres y 79 para los hombres), frente a los 79,1 de hace una década, motivado por la mejora paulatina en las condiciones sociosanitarias de la sociedad provincial, llevan a los expertos a estimar que en el 2050, en menos de cuarenta años, los mayores de 65 años supondrán ya el 38% del total, es decir, casi uno de cada cuatro.

Desde este colectivo, el presidente de la Federación Provincial de Jubilados y Pensionistas (UDP), Francisco Caparrós, expresa su preocupación al señalar que “es cierto que somos una población mayor” y añade que, “si ahora la Seguridad Social tiene problemas para poder pagar las pensiones, es muy preocupante pensar cómo se podrán atender las necesidades de un grupo de ciudadanos que se supone que será mucho mayor dentro de pocos años”.

Caparrós recuerda, no obstante, que, además, Castellón es una de las provincias españolas con las pensiones medias más bajas --la novena en la que menos cobran los jubilados--, así como que “los pensionistas están manteniendo en estos momentos de crisis económica a hijos y nietos que se han quedado sin recursos”.

Por su parte, el responsable de la Unión de Consumidores de España (UCE) en Castellón, Juan Carlos Insa, valora que la inversión de la pirámide poblacional es “una mala noticia desde el punto de vista económico, porque un número menor de ciudadanos tiene que atender las necesidades de más personas que ya no pueden trabajar”.

Insa afirma que “haría falta que se mantuviera la población cotizante porque, si no, será necesario pensar en otras medidas más perjudiciales, como restricciones en las pensiones”.

Del lado positivo, y partiendo siempre de que es positivo vivir más, siempre que sea en buenas condiciones, el portavoz de la UCE destaca que el aumento de población mayor supone también un cambio de modelo y un nuevo nicho de oportunidades para emprendedores en asistencia a dependientes y turismo de la tercera edad, por ejemplo. H