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«La Magdalena es amistad pura y disfrutar de la vida»

Mi Magdalena favorita: Rocío Vidal

La gata de Schrödinger selecciona para Mediterráneo sus momentos preferidos de las fiestas de Castelló

Rocío Vidal, con gafas de sol de color rojo, junto a sus amigas en el primer sábado de la Magdalena de 2015. Mediterráneo

La voz no engaña. En Magdalena puedes usar gafas de sol, puedes abusar de bálsamo para los labios, puedes moverte a partir del primer fin de semana con una botella de agua, y puedes en definitiva intentar camuflar los restos de cualquier naufragio, pero la voz no engaña. Y la voz de Rocío Vidal aka la gata de Schrödinger, después de un par de días de esta lluviosa Magdalena, no engaña. La afonía con la que explica a Mediterráneo cuál es su Magdalena favorita es «un bendito problema», como ella misma indica: «Eso significa que ya he disfrutado mucho estas fiestas».

«Magdalena para mí siempre ha sido la semana más especial del año», comenta esta periodista, publicista y escritora castellonense especializada en ciencia. Los primeros recuerdos magdaleneros de Vidal se remontan lógicamente a la infancia. «Cuando era niña me vestían de labradora y me hacía mucha ilusión». Después, las prioridades vitales fueron cambiando, y la Magdalena de los primeros años de la adolescencia se asocian, inevitablemente, «a empezar a salir, a esa primera sensación de libertad e independencia».

Volver

Tras graduarse en la Universitat Jaume I, Rocío Vidal siguió estudiando en Barcelona. Entonces, en 2015, la Magdalena adquirió un nuevo matiz: el del reencuentro. «Ese año estaba en Barcelona y volví justo para Magdalena, y por eso fue muy especial», comenta. La foto que ilustra este texto es precisamente del primer sábado de aquella Magdalena, con Rocío Vidal y sus amigas. 

«El primer sábado es mi día favorito», asevera. No le faltan argumentos de peso: «Estás fresca, quedas a almorzar, ya hay ambiente en las calles, luego vas y disfrutas de la primera mascletà y sigues todo el día de fiesta, de plaza en plaza... Ese día toda la ciudad está empapada de fiesta».

Esa característica de la Magdalena, una interminable celebración callejera, es uno de los rasgos también predilectos para Vidal. «Aprecio el folclore y la tradición, pero lo que más me gusta de la Magdalena no es eso, sino el sentimiento que se genera en la calle, en comunión con toda la gente, estar con las personas que quieres, ir de un sitio a otro...», explica. Este año, por cierto, echa de menos el mesón de la tapa: «Espero que al próximo podamos ir».

Y este año, el 2022, es el que elige Rocío Vidal como preferido. «Aunque aún no ha terminado y aunque las condiciones meteorológicas no están siendo las mejores, el sábado se notaba por toda la ciudad una explosión de felicidad extrema», destaca. «Después del aplazamiento por la pandemia, de todo lo que ha pasado y sigue pasando... creo que nos hemos dado cuenta de que hay que vivir con toda la intensidad que podamos, y además volver estos días a la Magdalena y a Castelló, la terreta que tanto quiero, es una alegría inmensa», desgrana.

Visitantes 

En este caso, disfrutó de los primeros días con visitantes, y a tenor de los resultados ejerció de guía solvente. «Vinieron unos amigos de Madrid y les ha encantado la Magdalena, es un orgullo», añade.  

«Para mí, la Magdalena es encontrarme con la gente que quiero, pura amistad, fiesta de día y disfrutar de la vida», sentencia, regalando un lema incontestable a la Junta de Fiestas. Y es que Vidal ejerce convencida, siempre que puede, de embajadora de Castelló por el mundo, de la ciudad, la provincia y por supuesto las fiestas. Si acaso, por poner una objeción, si algo cambiaría de la Magdalena es el lanzamiento masivo e indiscriminado de petardos. «Los perros sufren mucho, tengo una perra y lo pasa muy mal, y la gente debería ser consciente», concluye. 

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