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"Al ver las fiestas desde dentro te das cuenta del esfuerzo que cuesta hacerlas"

Mi Magdalena favorita: Pepe Pascual

Quien fuera concejal del Ayuntamiento de Castelló y presidente del Sindicato de Riegos desgrana en Mediterráneo sus momentos preferidos de la Magdalena

Imagen de una entrevista frente a la sede del Sindicato de Riegos, entidad que presidió. Mediterráneo

Pepe Pascual es una de esas personalidades de Castelló que han vivido las fiestas de la Magdalena desde numerosos prismas. La austeridad de los comienzos, en su infancia, la diversión de la juventud y las responsabilidades desde la Junta de Fiestas o en su posición de concejal en el Ayuntamiento. Si ha de elegir unas fiestas especiales, y así lo hace para Mediterráneo, señala las que vivió en los años 1991 y 1992, cuando formó parte de la Junta. «Fue muy emocionante ver las fiestas desde dentro, y a la vez también muy instructivo», cuenta.

Emocionante, sin duda. «Eso lo llevas dentro», apunta. «Cuando era concejal, recuerdo bajar las escaleras del Ayuntamiento y escuchar a la banda municipal interpretando el Rotllo i Canya, y emocionarme, es algo que no controlas», añade. E instructivo, también, «porque al ver las fiestas desde dentro te das cuenta de lo que cuesta, primero por el esfuerzo de muchas personas que trabajan desinteresadamente, y eso la gente a veces no lo ve». También, indica Pascual, «por lo que cuesta en sentido económico, por el dinero, porque los recursos son limitados y el Ayuntamiento siempre ha hecho un gran esfuerzo».

La Romeria

Entre los actos favoritos de la semana grande de la ciudad, Pepe Pascual destaca la Romeria. «Me gustaría que no se perdiera el sentido penitencial de la Magdalena y de la Romeria: pedimos salud, paz y lluvia. Es lo que da sentido a la fiesta», remarca. Como expresidente del Sindicato de Riegos sabe bien la escasez de agua que ha sufrido esta tierra durante mucho tiempo. «Ahora, por suerte, estamos mejor abastecidos que en otras épocas», dice.

De los tiempos de su infancia, recuerda la escasez de aquellos años. «Eran unas fiestas muy distintas porque había menos recursos económicos», señala. Eso se notaba en todos los aspectos. «En la comida, por ejemplo, que era más simple, un bocadillo y a correr, y eso quien pudiera». Un acto capital de entonces que todavía permanece, y que Pascual señala como uno de sus favoritos, son los toros. «Entonces era más para gente pudiente», matiza. 

También destaca Pascual la importancia de las fiestas de la Magdalena más allá de la capital de la Plana. «El Pregó era un acontecimiento muy esperado en toda la provincia, con mucha ilusión, mucha gente bajaba de los pueblos, era un día especial y familiar», desgrana. Pascual añade a la batería de recuerdos el lanzamiento de castillos pirotécnicos en lugares como la plaza Mayor, y se sorprende de que se pudiera hacer por motivos de seguridad.

En los años de juventud, Pascual fija el Hostal de la Llum como punto de encuentro para toda una generación. El enclave, en la plaza Hort dels Corders, reunía a los jóvenes de la provincia con fiestas, conciertos y diferentes actos. «Era lo máximo, para nosotros era como si fuera la mayor discoteca de Nueva York», explica.

En la actualidad, Pepe Pascual vive una Magdalena «sedentaria». «No puedo moverme mucho y estamos en casa, donde preparamos comidas familiares, como una especie de colla», cuenta. Quienes no faltan a la cita son sus nietos, que han salido bastante magdaleneros. «Tengo uno de cinco años que está alucinando este año», confiesa. 

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