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Moros d'Alqueria: 50 años de orgullo andalusí en Castelló

Vídeo: Este año, Moros d'Alqueria celebra su 50º aniversario.

Mediterráneo

Francisco Fernández Beltrán

Durante medio siglo, Moros d’Alqueria ha sido mucho más que una de las asociaciones festeras más activas e innovadoras de Castellón. Ha sido una forma de mirar la historia de la ciudad y de situarla en el centro de sus fiestas fundacionales. En 1976, cuando un grupo de jóvenes castellonenses, junto con otros amigos con vínculos alcoyanos, decidió asumir la representación mora en el Pregó, no eran conscientes del tsunami de cambios que acababan de iniciar y que iban a transformar de manera tan significativa las fiestas de la Magdalena.

Y es que el impacto de Moros d’Alqueria no se ha limitado a su singular participación en el desfile de inicio de fiestas, reivindicando con dignidad y orgullo la herencia de más de cinco siglos de presencia andalusí en nuestra tierra, sino que además se ha manifestado en multitud de actos, desde el certamen internacional de bandas de música hasta la Nit Màgica, que forman parte ya esencial de nuestras fiestas fundacionales.

Todo comenzó de casualidad

Todo empezó casi de casualidad, con una llamada para tomar un café y una propuesta directa por parte de Jorge Vitoria, alcoyano radicado en Castellón, que involucró a los hermanos Toño y Manuel Llopis, junto a Toni Peris, Tico Celades y otros ocho jóvenes más, para asumir la parte mora del Pregó, que hasta entonces salía integrada en la representación de la Germandat. La idea era simple y a la vez ambiciosa: que la presencia musulmana dejara de ser un recurso secundario y pasara a representarse con criterio propio y con un respeto acorde a la importante huella histórica andalusí de Castellón y su entorno.

Hasta entonces, la presencia mora en el Grupo Historia del Pregó estaba encomendada a la Germandat dels Cavallers de la Conquesta, que asumía tanto la parte cristiana como la musulmana del relato fundacional.

La irrupción de Moros d’Alqueria supuso un cambio de enfoque: “moros y solo moros”. No se trataba de una cuestión estética, sino de una reivindicación histórica. Castellón y su entorno fueron durante más de cinco siglos un espacio de convivencia y de desarrollo agrícola, comercial y cultural bajo dominio andalusí. Esa huella, aunque a menudo diluida en el relato posterior, forma parte esencial de la identidad castellonense y había que ponerla en valor.

La primera filà, en marzo de 1976

El 20 de marzo de 1976 desfiló la primera filà formada por moros que no procedían del bando cristiano. Aquel paso inaugural, con trajes alquilados y una ilusión desbordante, marcó el inicio de una trayectoria que ha ido creciendo año tras año. En los programas oficiales aparecieron primero como moros sometidos, más tarde como séquito real árabe, y finalmente como comparsa consolidada con nombre propio. Lo que comenzó como una presencia casi testimonial se convirtió pronto en uno de los momentos más esperados por el público, con una vistosidad de trajes y derroche de elegancia y dignidad histórica en el paso.

Quienes vivieron aquellos primeros años, como Toño Llopis, recuerdan, además, que el cambio no fue solo organizativo, sino sobre todo cultural. La representación anterior de lo moro se hacía en clave festiva y caricaturesca, y Moros d’Alqueria nace también como una corrección de esa mirada. Con el tiempo, su aportación ha sido transformar la imagen: del estereotipo al boato; de lo accesorio a lo esperado; de la anécdota a un relato visual y musical que hoy es uno de los momentos más reconocibles del Pregó.

Pero su aportación a la Magdalena no se ha limitado al colorido de sus trajes, diseñados por la Ropería Ximo, o a la espectacularidad de su cortejo, con el ballet de Ana Botella. Ha sido también una aportación estructural. En 1986 organizó el II Congrés Magdalener, cuyas conclusiones contribuyeron a reformular aspectos esenciales de la fiesta, desde la reafirmación del carácter penitencial de la Romeria de les Canyes hasta la potenciación de la música tradicional y la necesidad de una Junta de Fiestas más representativa. Aquel congreso demostró que la asociación no solo sabía desfilar, sino también reflexionar sobre el sentido profundo de las celebraciones.

Moros d'Alqueria.

Moros d'Alqueria. / ,

La música, uno de los grandes plares

La música ha sido otro de sus grandes pilares. El impulso al Festival Internacional de Bandas de Música, la creación de la Agrupación Musical Moros d’Alqueria en 1997 por parte de Isidro Renau y Paco Signes, y la incorporación constante de bandas invitadas han reforzado la dimensión sonora de la Magdalena. Marchas como Moros d’Alqueria o Chimo forman ya parte del paisaje emocional del Pregó. El sonido de los metales y la percusión, acompañando el paso firme de las escuadras, ha contribuido decisivamente a elevar el nivel artístico del desfile fundacional.

Pero quizá uno de los aspectos más significativos de estos cincuenta años ha sido la recuperación y puesta en valor de la memoria histórica andalusí. Desde sus primeras publicaciones en los años ochenta, dedicadas al legado árabe en nuestras tierras, hasta la rotulación cerámica de calles emblemáticas y la elaboración de pequeños libritos que contaban su historia, Moros d’Alqueria ha trabajado por visibilizar una parte del pasado que durante mucho tiempo quedó relegada. No se trata de reabrir viejas confrontaciones, sino de asumir que nuestra identidad es fruto de múltiples capas culturales. Reconocer la aportación andalusí es reconocernos a nosotros mismos.

El Pregó es su razón de ser

El crecimiento del colectivo es también reflejo de su arraigo. De aquella primera docena de moros se ha pasado a una asociación con 61 miembros activos y por la que, a lo largo de estos 50 años, han participado un total de 130 personas. El presupuesto se ha multiplicado y, con él, el esfuerzo de sus socios, con cientos de figurantes en el Pregó actual, cabos batidores, boatos elaborados, ballets y bandas. Pero lo que no ha cambiado es la convicción de que el Pregó es su razón de ser: el lugar donde se mide la ilusión de todo un año.

Moros

Moros / KMY ROS

Asimismo, la dimensión cultural y formativa se ha reforzado en las últimas décadas con los Premios Moros d’Alqueria, que reconocen el talento en gastronomía, música y danza, y distinguen también a fiestas de prestigio internacional.

El rey Lobo, ejemplo de tolerancia y progreso

Entre las figuras históricas que mejor simbolizan el legado andalusí en el territorio castellonense destaca la de Muḥammad ibn Saʿd ibn Mardanīš, conocido como el rey Lobo, que gobernó la zona oriental de al-Ándalus en el siglo XII. Su figura, reivindicada por el actual presidente de Moros d’Alqueria, Toño Font, como uno de sus símbolos, encarna una de las etapas de mayor dinamismo político, apertura económica y convivencia cultural.

El rey Lobo ha sido recordado no solo por su resistencia frente al empuje almohade, que representaba la visión más fundamentalista del Islam, sino también por su apuesta por el progreso material. Bajo su mandato se fortalecieron sistemas de regadío, se impulsó la actividad artesanal y comercial y se consolidaron núcleos urbanos que dinamizaron la economía del levante peninsular. Su corte fue un espacio de intercambio cultural, donde confluyeron saberes y tradiciones diversas en una sociedad que, pese a las dificultades de la época, supo sostener en pacífica convivencia.

Ese equilibrio entre identidad y apertura, defensa del propio legado y voluntad de diálogo, es el que Moros d’Alqueria reconoce como inspiración simbólica. En la figura del rey Lobo se encarna un referente de liderazgo cultural, de compromiso con el territorio y de impulso colectivo hacia el progreso. Identificarse con esos valores implica entender la fiesta no solo como un espectáculo, sino como una oportunidad para recordar nuestro pasado y proyectarnos hacia el futuro. Y hacerlo apoyado en los valores de la tolerancia, la hospitalidad y la innovación como forma de entender las fiestas, que han caracterizado a Moros d’Alqueria 50 años. n

De Castelló al mundo

Con ello, la asociación, a través de su Fundación Moros d’Alqueria, ha proyectado la Magdalena más allá de nuestras fronteras, tejiendo redes con celebraciones de todo el mundo y situando a Castellón en un circuito festivo global. En esta labor de proyección internacional de la Magdalena ha sido muy importante también la participación de Moros d’Alqueria en multitud de eventos festivos por todo el mundo, llevando el nombre de Castelló y sus fiestas a 43 ciudades de 12 países, con hitos como el desfile en Hong Kong en 2007 o sus participaciones en ciudades Alemania, Francia, Italia, Colombia, Paraguay, Uruguay, Santo Domingo o Panamá.

Desde el principio, la asociación nació como un proyecto compartido y con una manera muy propia de entender la fiesta basada en la autonomía, el trabajo, la imaginación, la música como bandera y una vida social intensa, que ha convertido al colectivo en una gran comunidad afectiva, en la Gran Familia Mora. En esa cohesión jugó un papel fundamental que las familias y, en particular, las mujeres del grupo tejieran amistad y sostuvieran la hermandad desde dentro. Ese mismo espíritu se mantiene ahora vivo con las nuevas incorporaciones.

Magdalena es el epicentro de la acción de Moros d'Alqueria.

Magdalena es el epicentro de la acción de Moros d'Alqueria. / Mediterráneo

Dinamizador de las fiestas

En ese sentido, Moros d’Alqueria ha actuado como un auténtico dinamizador de las fiestas fundacionales: propone, organiza, colabora y contagia. Su aportación se mide en actos y en símbolos, pero también en algo menos visible pero más importante, como es el entusiasmo colectivo que ayuda a sostener la Magdalena año tras año, en colaboración siempre con gaiatas y entes festeros.

En un tiempo en el que las identidades tienden a simplificarse, Moros ha defendido una visión compleja y rica de nuestro pasado. Ha recordado que la Magdalena no es sólo una celebración festiva, sino también un relato histórico de nuestra herencia y de nuestros orígenes. Que detrás de cada marcha y de cada escuadra hay historia acumulada, y que esa historia merece ser contada con orgullo y dignidad.

50 años después del primer desfile, sigue marchando con la misma idea fundacional, la de dignificar la presencia andalusí en la fiesta y contribuir a engrandecer la Magdalena. Su trayectoria demuestra que tradición e innovación no son términos opuestos, sino complementarios. Y, al celebrar medio siglo de historia, no solo conmemora su propio recorrido, sino que invita a Castellón a reconocerse en la riqueza plural de su pasado.

Un gran desfile con 1.400 participantes

Moros d’Alqueria celebrará el sábado 14 su 50º aniversario con un desfile extraordinario que representará los más de cinco siglos de legado andalusí en Castellón. La cita reunirá a cerca de 1.400 participantes y convertirá el centro de la ciudad en un gran escenario festivo, cultural y simbólico. De Sanahuja a María Agustina, Gobernador, Asensi, La Paz, Puerta del Sol, Enmedio, para acabar en las Cuatro Esquinas, en un itinerario pensado para que la ciudadanía pueda disfrutar de uno de los actos más ambiciosos organizados por la asociación en su medio siglo de trayectoria.

El desfile contará con 24 escuadras, 16 bandas de música, 4 ballets, 20 caballerías, 5 carrozas y 60 figurantes. Han confirmado su participación formaciones como Bereber Els Borts de Cocentaina, Tariks de Muro de Alcoy, representantes de Els Verds y La Llana de Alcoy, una representación conjunta de las escuadras moras y cristianas de Ontinyent, Negres i Destralers de la Vilajoiosa, La Cañeta de Xixona, Moros y Cristianos de Peñíscola, y Moros d’en Trilles del Grau, entre otras. Como invitados participarán Los Salvajes, acompañados por la Banda de Villena, cuyo director ha sido recientemente galardonado en el Concurso de Marchas Moras organizado con motivo del cincuentenario.

El desfile extraordinario recreará un recorrido simbólico por los grandes momentos de Al-Ándalus, desde el año 711 hasta la etapa de las últimas taifas y la resistencia de las alquerías moras del norte del Xarq, evocando el esplendor del Califato Omeya, las taifas, los imperios almorávide y almohade y la memoria histórica que forma parte de la identidad cultural castellonense.

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