Un documento inédito
Santa Magdalena: 75 años de la reliquia en la Romeria de Castelló
El 26 de marzo de 1950 el cardenal Francisco Marchetti Selvaggiani estampaba su firma y sellaba, tanto el documento que autentifica la reliquia como el sello sobre lacre, que cierra la teca donde se custodia el pequeño fragmento del cuerpo de la santa, que se ‘estrenó’ en la Romeria de la Magdalena de 1951.

Custodia del pequeño fragmento de la reliquia de la Santa Magdalena. / Josep Miquel Francés
Josep Miquel Francés
Corría el año 1950, el papa Pio XII (1939-1958) había convocado un Año Santo para toda la Cristiandad. Bajo el lema del Gran retorno y el gran perdón, el Jubileo buscaba la reconciliación entre las distintas naciones, tras los estragos de la Segunda Guerra Mundial. En España, la persecución religiosa y la guerra civil acabó el mismo año que el Papa iniciaba su pontificado. Como otros muchos sacerdotes, mossén Eugenio Meseguer Ferraz también peregrinó ese año hasta Roma, pero esta vez con un encargo muy concreto, obtener para Castellón una reliquia de Santa Maria Magdalena.
Estaba próximo el VII centenario de la fundación de la ciudad (1952), con un programa realmente ambicioso. Sin embargo faltaba algo imprescindible en la romería, la reliquia de la santa, que había desaparecido durante el saqueo y el incendio llevado a cabo en julio de 1936 en la Iglesia Mayor de Santa María. Una reliquia que fue llevada durante cuatrocientos años en la processó de Santa Magdalena.

Documento vaticano. / Josep Miquel Francés
«Un pedaço de la cabeça»
En 1563, el cronista Rafael Martí de Viciana, en su Crónica de la ínclita y coronada ciudad de Valencia y su reino, constata la existencia ya entonces en la Iglesia Mayor de Castelló «de un pedaço de la cabeça de Santa Magdalena», junto a otras reliquias insignes de San Lorenzo, Santa Cristina y San Tirso.
El encargo que llevaba mossén Eugenio a Roma, era al más alto nivel, puesto que se trataba de una petición formulada a la Santa Sede por el arcipreste mossén Joaquín Balaguer Martinavarro, el alcalde de Castelló, Carlos Fabra Andrés, y el concejal Severino Ramos. En Roma, mossén Meseguer tenía un buen aliado y mediador con el villarrealense mossén Jesús Carda Pitarch, que como agente de preces de los obispos españoles ante la Santa Sede facilitó las gestiones.
La petición de una reliquia insigne, como la de Santa Maria Magdalena, solo podía concederla el vicario general del Papa. Y así ocurrió.El 26 de marzo de 1950 el Cardenal Francisco Marchetti Selvaggiani estampaba su firma y sellaba, tanto el documento que autentifica la reliquia como el sello sobre lacre, que cierra la teca donde se custodia el pequeño fragmento del cuerpo de la santa. La reliquia, contenida dentro de una teca o caja de plata, fue confeccionada por las religiosas agustinas del Convento de Santa Lucia in Celsis, la lipsanoteca donde su custodian desde siglos las reliquias de los santos. Posteriormente en el Vicariato de Roma fue sellada con el sello del cardenal que la otorgó. El Vicariato tiene su sede junto a la patriarcal basílica de San Juan de Letrán, de la que el cardenal Marchetti era su arcipreste, además de decano del Sacro Colegio Cardenalicio.

Josep Miquel Francés fue preste de la Romeria entre 1995 y 2021. / Mediterráneo
La 'Auténtica': qué es
El documento que la autentifica, llamado oficialmente Autentica, está redactado en latín y explica con detalle que se trata de sacras partículas ex ossibus de S. Maríae Magdalena, penitent. Los fragmentos óseos, extraídos reverentemente y tras confirmar su autenticidad se colocaron en una teca metálica, de forma redonda, dotada de cristal (crystallo Munita), bien cerrada (bene clausa) con un hilo de color rojo (et funículo serico coloris rubri colligata), y con el sello cardenalicio sobre lacre (ac sigillo nostro signata). El texto asegura que puede ser venerada por los fieles (et publicae fidelium venerationi exponendi).
Esta Autentica, adornada con el escudo pontificio del Papa Pio XII, lleva el número 403 de registro. El original, localizado por el autor de estas notas, y que ahora se publica por vez primera, se guarda doblado, dentro del pie del propio relicario.
Según relataba el propio mossén Eugenio Meseguer, tanto la teca con la reliquia como el documento pontificio llegó a Castellón el 22 de julio de 1950, día de la festividad litúrgica de Santa Maria Magdalena. El sacerdote, de vacaciones en la ermita de la Mare de Déu de l’Avellà, en Catí, bajó rápidamente a la capital para hacerse cargo de presente tan deseado, notificando su llegada al concejal Severino Ramos.
Para contener la reliquia, el Ayuntamiento encargo un bellísimo relicario de plata al orfebre Font de la capital de la Plana, con experiencia en este tipo de trabajos desde 1935. En el pie, junto con un escudo de la ciudad esmaltado y en oro se grabó la siguiente inscripción «A expensas del Excelentísimo Ayuntamiento de Castellón en las fiestas del VII Centenario celebradas en 1952». En la cara anterior figura una pequeña pintura al óleo sobre cobre, pintado por Folch o Folchi, representando a la santa en oración ante una cruz, una calavera y un libro abierto.

Santa María Magdalena. / 8
En la Romeria de 1951
La reliquia de la Magdalena fue llevada en la Romeria de les Canyes de las fiestas de la Magdalena por vez primera el domingo 25 de febrero del año siguiente de 1951. Curiosamente, fue la primera vez que la romería salió de la Iglesia Mayor por la puerta principal. El templo tuvo que ser reconstruido después de la destrucción de 1936.
El nuevo relicario le fue entregado al arcipreste por el presidente de la Junta Central de Festejos de la Magdalena, Fernando Falomir. Mediterráneo daba la noticia dos días más tarde publicando que Castellón disponía de «una preciosa reliquia de Santa Maria Magdalena, conservada en un rico relicario de plata, solicitado de la Santa Sede para este fin y que precisamente llegó a poder de la Junta Central con la correspondiente Bula Vaticana, el día de la fiesta de la Santa Penitente de Magdala. La reliquia fue recibida por el señor Cura Arcipreste don Joaquín Balaguer, que la entregó al Vicario que había de ser portador de la misma en la romería».
Mossén Eugenio Meseguer era el vicario parroquial, y la Consueta de la Romeria estipulaba que había de ser el vicario de Santa María, el portador de la reliquia de la Magdalena. Profesor de Religión en el instituto Francisco Ribalta, vicario de Betxi y durante sus últimos años adscrito a la basílica del Lledó, fue el preste de la Romeria de les Canyes entre 1947 y 1957.
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