El fuerte viento y la mansedumbre arruinan el mano a mano del cierre de la Feria de la Magdalena
Talavante y Juan Ortega se estrellan con una descastada corrida de Domingo Hernández y bien poco pueden hacer en una tarde fría y desangelada en la que molesta sobremanera el aire

Las imágenes del domingo taurino de la Magdalena 2026 /
Jorge Casals
El hombre propone, Dios dispone... y llega el toro y lo descompone. Es la frase más repetida cada vez que los toros hacen pedazos las ilusiones de los toreros y por ende del público por su falta de buen juego en la plaza. Es lo que pasó ayer en la última corrida de la Feria de la Magdalena, en la que los ejemplares de Domingo Hernández, divisa que llegaba con la vitola de ganadería predilecta de las figuras, arruinaron el mano a mano entre Talavante y Juan Ortega. Salían los toros manseando, abantos... Los más optimistas se aferraban a esa máxima de que el toro de esta casa es muletero y acaba rompiendo en la muleta. Pero nada, no había manera. Solo uno de ellos acabó embistiendo con cierta clase y humillación, pero muy en el filo de la mansedumbre, aquerenciado en tablas. Y eso que la corrida estuvo bien presentada, torera por delante, pero rematada, con lustre y cuajo, para que luego se hable de la falta de remate de las ganaderías charras a principio de temporada.
No se esperaba ese petardo ganadero como tampoco se esperaba ese viento huracanado que deslució mucho el festejo. No condicionó en este caso el juego de los toros, que con aire o sin él, estuvieron exentos de casta, pero sí embruteció el ambiente. El enemigo número uno del torero hizo flamear los capotes y las muletas, y puso más anodina si cabe una tarde que por sí sola iba de capa caída.
La clase de Ortega
Frente a tanta vulgaridad, afloró como un halo de luz la elegancia y torería de Juan Ortega, que fue quien puso armonía y compás a tanto desorden. Lo veías caminarle a los toros y era un gustazo para los sentidos. El toreo andado. Una delicia sus inicios de faena, ora apoyado en tablas ora genuflexo... Poderoso a la vez que elegante.
Venía mentalizado y con ganas de que pasara algo, pues llevaba consigo el peso de ser el gran triunfador del año pasado. Esa predisposición se palpaba en él y no tanto en Talavante, torero transparente para lo bueno y malo. Pudo Ortega haber salido a hombros de no ser por la espada.
Frente a su primero, un toro con mucha clase, pero que adoleció de mayor empuje y transmisión, firmó tandas cortas, muy cadenciosas y sentidas. Aprovechó la buena condición del astado Ortega para dejar muletazos de mucha estética y temple, algunos extraordinarios. Las trincherillas, los cambios de mano, el de la firma... Toreo caro dentro de tanta bravura barata. Abrevió con el desfondado cuarto y el sexto, manso y desordenado en los primeros tercios, acabó sometido en su muleta, imponiendo el temple como medicina. Al animal le costó seguir la franela, pero el sevillano adornó con torería esa falta de entrega.
Talavante pasó de puntillas. Pobre su actitud, incluso con el manso que se dejó en terrenos de tablas, con el que no llegó a exponer de verdad. Le plantó cara el extremeño donde quiso el toro y aprovechando los adentros y las querencias, le robó sobre todo algunos naturales que llevaron su sello. Pero aquello no rompió nunca, sin pasar la línea de lo políticamente correcto. Y además no lo mató bien. Al resto de su lote lo despachó pronto.
Daniel Luque y Zalduendo acaparan los premios a los triunfadores
El Museu del Bou de Satine en Burriana ha concedido sus premios a lo mejor de la Feria de la Magdalena de Castellón una vez finalizado el ciclo. El premio Joselito El Gallo al triunfador ha recaído en Daniel Luque por la gran tarde que brindó el sábado, en la que salió a hombros tras cortar dos orejas y dar toda una lección de autoridad y capacidad.
El galardón consta de una reproducción de una chaquetilla de Joselito El Gallo, expuesta en este museo. El premio Manolete a la mejor estocada ha sido para Marco Pérez por la ejecutada al sexto toro de la tarde del jueves. El galardón se trata de una reproducción del fundo de Manolete que permanece expuesto en este museo. El joven salmantino mató muy bien a los dos ejemplares de su lote.
El premio José Antonio Pérez Segarra a la mejor ganadería de la Feria de la Magdalena ha sido para la de Zalduendo, lidiada el sábado, en la que un toro fue premiado con la vuelta al ruedo. El galardón es una escultura del artista castellonense Ripollés.
Por su parte, el Real Casino Antiguo de Castellón y la AC Círculo Taurino de Borriol han fallado sus III premios taurinos, que han recaído igualmente en Daniel Luque, como autor de la mejor faena del ciclo castellonense, y en Zalduendo, con el galardón Embistiendo hasta el final, a la ganadería más completa.
El Club Taurino de Castellón también ha reconocido a Daniel Luque como el gran triunfador del serial magdalenero. El premio Divisa de Honor coincide y se lo lleva la ganadería de Zalduendo y el toro Ablativo. La peña Sense DNI de Oropesa ha premiado a Íker de Virgilio como mejor novillero de la Magdalena 2026.
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