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El quiebro vuelve a mandar en Castellón de la mano de Adrián Pérez

Adrián Pérez, con temple y quietud, triunfó en el Concurso Nacional de Recortadores de Castellón, demostrando su dominio del quiebro clásico, que emocionó al público presente

Antonio Casado

Castelló

La Plaza de Toros de Castellón ha vuelto a latir este domingo al ritmo del valor y la pureza del toreo a cuerpo limpio con motivo del tradicional Concurso Nacional de Recortadores de la Feria de la Magdalena organizado por la empresa Toropasión. Ante una grada entregada y con toros de la ganadería de Zalduendo de diverso juego, el espectáculo reunió a algunos de los especialistas más destacados del circuito, que midieron su valor frente a un encierro exigente en una mañana cargada de emoción.

Cartel

El cartel reunía a un amplio elenco de especialistas del recorte, con nombres habituales en las grandes citas del calendario: David Ramírez “Peque”, Jonatan Estébanez “Peta”, Javier Hernándiz, Jamal Chee, José María Carreras “Misu”, Roberto Alegre, Eric González, “Use”, Daniel Alcalá “Chiquitín”, Diego Almarza, Noel Ribera, Israel Pérez “El Ruso”, Javi Manso “Balotelli”, Sergio Pinel, Rober, Adrián Pérez y Aisar Suárez “El Txemi”. Todos ellos afrontaron sus respectivas rondas con la tensión y el compromiso propio de uno de los concursos más exigentes del circuito.

Desde los primeros compases se respiró un ambiente de competición, de mucha seriedad. Hubo quiebros ajustados, recortes templados y algún salto espectacular que levantó a los tendidos. Especialmente emocionante fue lo vivido en el segundo grupo, donde Use y Peta se jugaron el tipo con ajustadísimos quiebros de rodillas.

Adrián Pérez

Sin embargo, conforme avanzaba el festejo comenzó a tomar protagonismo la figura de Adrián Pérez, que firmó una actuación basada en el temple, la quietud y la torería, virtudes que marcaron la diferencia frente al resto de competidores.

El recortador de Borriol fue creciendo a medida que avanzaba el concurso. Su concepto del quiebro clásico, pausado y sin estridencias, conectó de inmediato con el público, que reconoció en cada embroque esa manera de citar con serenidad y aguantar la embestida con los pies clavados en la arena, dejando patente su dominio de los tiempos, ejecutando la suerte muy en corto, saliendo andando con elegancia como si los pitones no hubieran pasado a escasos centímetros de su cuerpo y evocando a los grandes nombres de esta disciplina.

Escuela de pureza

En especial, uno de sus quiebros finales provocó una ovación cerrada en los tendidos. Citó con calma, esperó la arrancada del toro y, cuando parecía cogido, quebró con suavidad y se marchó andando, dejando tras de sí una sensación de dominio absoluto. No fue casualidad que muchos aficionados comentaran en los tendidos que la actuación de Adrián Pérez parecía rescatar aquella escuela de pureza que hizo célebre a César Palacios. El temple, la colocación y la capacidad para aguantar la embestida hasta el último instante recordaron al estilo del recortador de Almassora.

La final terminó por confirmar lo que ya se intuía desde las rondas previas: Adrián Pérez estaba inspirado, venía inspirado, tras un tiempo apartado de los concursos. Frente al último toro firmó un quiebro para recuerdo que terminó de decantar el veredicto del jurado. Buenas fueron las actuaciones de Noel Ribera, Misu y Use, que protagonizaron una emocionante final, donde Diego Almarza, herido al realizar un salto, dio el susto de la mañana.

Castellón volvió a demostrar que la suerte del quiebro sigue viva gracias a recortadores capaces de emocionar con la verdad por delante. Y en esta edición, el nombre propio fue el de Adrián Pérez, que devolvió a la arena castellonense la esencia del quiebro clásico.

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