El paso del colegio al instituto preocupa tanto a las familias como a los adolescentes.

La Enseñanza Secundaria implica muchos cambios, que pueden verse reflejados en los resultados académicos. Por ello, la psicóloga Merche Claros destaca que es importante que las familias se interesen por conocer la nueva situación de sus hijos, para afrontar los retos que puede conllevar, y recomienda reforzar la comunicación y la autoestima.

La debilitación de los vínculos entre centros y familias, los cambios en las relaciones sociales, el clima institucional del centro, las nuevas metodologías de estudios y el cambio de relación con los profesores son las principales diferencias que el alumno encuentra al llegar a un instituto y que requieren de un proceso de adaptación y un esfuerzo, que se ve dificultado por las características evolutivas de la adolescencia.

Durante esta etapa, los jóvenes empiezan a buscar su identidad y a formar su autoconcepto, identificándose con su grupo de referencia, en el que crean nuevas amistades y adoptan roles sociales. Asimismo, los cambios físicos y fisiológicos también afectan a su ánimo y a la constitución de su carácter. Se manifiesta su sexualidad, aprenden a pensar por sí solos y necesitan reafirmarse.

Claros apunta que se deben conocer los distintos estilos comunicativos de los adolescentes, imponer normas y límites consensuados, mejorar la comunicación y reforzar la autoestima.

Respecto a los modelos comunicativos destacan tres tipos: el pasivo, que oculta sus sentimientos y no confía en sí mismo; el agresivo, que no respeta los derechos de los demás y no ha aprendido a controlar sus emociones ni a expresar sus ideas; y el asertivo, que respeta a los otros y valora su criterio. H