Desde niño, repito, desde niño, no desde joven, ni adulto, no, no, desde niño quiso ser piloto de la Indy. Y ahí está Àlex Palou (San Antonio Vilamajor, Barcelona, 1 de abril de 1997) liderando el más prestigiosos de los campeonatos del competitivo mundo de las carreras en Estados Unidos.

El pasado fin de semana se acabaron las vacaciones, volvió a subirse a su monoplaza y acabó séptimo en la carrera de Nashville, salvando el liderato de la Indy, que es lo más importante ¿no? 

La verdad jamás pensé en un regreso tan agitado, con decirle que el que ganó volcó, voló por encima de otro contrincante y acabó ganando la carrera, se lo digo todo. Fue, en serio, una carrera de supervivencia para todos y, en ese sentido, cuando empiezas y acabas un gran premio caótico, lo mejor es salvar los muebles, pasar página, una carrera menos y un liderato más, que es lo importante y vital.

El mundo de la Indy está enormemente sorprendido de su rendimiento, pues usted es casi, casi, un recién llegado. 

Cuando hablamos de deporte de alto nivel, cuando hablamos de la alta competición, cuando hablamos de uno de los deportes rey en EEUU, no se habla de novatos, ni ‘rookies’, ni veteranos, ni campeones, ni expertos. Aquí todos partimos de cero y aunque la experiencia es enorme y muy útil en este campeonato, buena prueba de ello es que yo soy el compañero debutante de un tipo como el campeón Scott Dixon, lo cierto es que estoy muy orgulloso de lo que estoy haciendo y cómo lo estoy haciendo. Seis podios, dos victorias en Alabama y Wisconsin, siete top-5 y líder del campeonato es algo que no podía ni soñar. Falta mucho, sí, pero podemos ganar el título.

¿Qué le hace creer tanto? 

Estaría feo ¿verdad? que dijese que yo mismo creo en esa posibilidad. Y, como sería feo decirlo, aunque lo pensase y, sí, lo pienso, dire que estoy en uno de los tres mejores equipos del campeonato, poseo un gran coche y todas las herramientas para ser campeón. Así que, si no lo soy, no podré poner excusa alguna. Lo tengo todo para ganar y, por tanto, está en mis manos conseguirlo. Es evidente que la primera parte del campeonato no ha podido ser mejor, pero debemos repetirla para poder ser campeón. Hay que seguir en el podio y, si puede ser, que debería ser, ganar un par de carreras de los cinco que restan. Necesitamos esas victorias.

Desde siempre, desde que sintió que quería ganarse la vida pilotando, decidió no fijarse como objetivo la F-1, sino la Indy. 

Veamos, no quisiera parecer que desprecio la F-1 ¡ni mucho menos! Solo insisto en la dificultad que, tal vez, no sé, pude descubrir muy pronto, sí, sí, con solo 13 o 14 años, de lo difícil que resulta conseguir un volante en la F-1. Tú analizas tus posibilidades y piensas que para ser piloto e F-1 no unicamente hay que ser veloz, ser bueno, sino que depende de muchas otras cosas que no puedes controlar, que no están en tus manos y por eso preferí dirigir mis pasos hacia otro sitio.

¿Qué es lo que acaba convirtiéndote en un piloto top, en un profesional dela élite e, incluso, en un candidato a ganar la Indy? 

Veamos, yo no lo tengo tan claro, es evidente que hay mucha gente mirándote en todas las categorías y, por tanto, es evidente que debes ser veloz, rápido y regular en todas las categorías. Eso es lo que yo creo que es decisivo a la hora de que confien en ti, como, por ejemplo, confió Honda cuando me vio correr en Japón. Debes ser rápido, competitivo e, incluso, candidato al podio cuando tienes un coche menor, menos competitivo que los monoplazas punteros y, por tanto, los expertos piensan «si este muchacho es capaz de hacer buenas carreras con un coche menor, cuando le demos un buen coche podrá ganar». Y, sí, eso es lo que ha terminando ocurriendo conmigo. Ahora tengo un gran coche y estoy en un gran equipo.

¿Qué es lo que le gusta de la Indy, cual cree que es su atractivo, aquello que le hace sentirse feliz compitiendo en ella? 

Bueno, la Indy como todas las categorías, como todas las especialidades, como todos los deportes tiene sus trucos. Lo mejor es que todos los coches son iguales y solo se diferencian en la puesta a punto que utiizas en cada trazado. La aerodinámica es muy importante y, sí, también es muy parecida, por no decir que igual. Así que lo que me encanta de la Indy es que nuestras manos son muy importantes y cuentan muchísimo, cosa que, creo, no ocurre en igual medida en la F-1, por ejemplo.

Podrías ampliarme un poco más este concepto, el hecho de que el piloto en la Indy influye más que en el Mundial de la F-1. 

Todo el mundo sabe de la sofisticación de los coches de F-1. No es una crítica, es una realidad. Suerte para ellos. En la Indy, los monoplazas son mucho más, no sé, digamos que primitivos, simples, no llevan tanta o tantísima tecnología. Eso no es bueno ni malo, es diferente. Por ejemplo, no tienen dirección asistida lo que, en principio, podría parecer una animalada, pero eso te permite ser duro con el coche, hasta brusco. Es más, a mi me encanta la fórmula Indy porque puedes maltratar el coche, se deja maltratar. Es más, cuanto más lo maltratas, más rápido vas y es que el truco es saber llevarlos a tope en unas condiciones muy duras. La Indy te permite ser tú y demostrar que son tus manos los que hacen la vuelta. Y eso, logicamente, añade valor a tu giro, pues demuestra que el crono sale de tus manos.