El final del verano es la temporada con mayores posibilidades de gota fría, un fenómeno meteorológico que provoca fortísimas tormentas que pueden descargar cientos de litros por metro cuadrado, provocando las temidas y peligrosas inundaciones. Si esta situación te sorprende en el coche sigue estas recomendaciones.

Aunque parezca una obviedad, no hay que conducir hacia la tormenta ni donde ya existan grandes acumulaciones de agua. Es habitual ver como gente se queda varada en túneles inundados creyendo que su coche podría atravesarlos. Si el tiempo se complica demasiado es mejor no coger el coche.

Si se conduce con una lluvia intensa, hay que reducir lo máximo la velocidad, siempre que no comprometamos la circulación. Además hay que conducir con suavidad, evitando los movimientos bruscos, frenazos o giros inesperados, para mantener la mayor adherencia posible de los neumáticos sobre el asfalto.

Desempañar constantemente las lunas del vehículo, ya que una buena visibilidad es esencial para evitar un accidente.

No pasar por encima de acumulaciones de agua u hojas, ya que puede sufrirse el temible aquaplaning.

Evitar cualquier distracción y centrarse únicamente en la conducción. Con lluvia muy intensa se complica la conducción y hasta manejar el equipo de audio puede derivar en un accidente.

Qué hacer en el coche en caso de inundación

Siempre hay que evitar cruzar un gran torrente de agua. Aunque conozcamos la vía y sepamos que ahí no hay obstáculos, puede que la corriente haya arrastrado objetos que nos imposibiliten seguir circulando. De este modo quedaríamos expuestos a la corriente.

En caso, y si el vehículo empieza a ser arrastrado por la corriente, hay llamar rápidamente a los servicios de seguridad, quitarse el cinturón de seguridad y abandonar el habitáculo lo antes posible.

Si el coche ya se encuentra sepultado hasta su mitad y comienza a entrar agua en el habitáculo, lo más aconsejable para salir del coche según apunta Help Flash, empresa española fabricante de las luces V-16, es hacerlo por la ventanilla. Si el elevalunas ya no funciona, hay que romper el cristal con un objeto contundente. Existen para este fin elementos específicos con resortes en forma de punzón capaces de reventar el cristal. Además, incorporan una especia de navaja cubierta con la que se pueden cortar los cinturones de seguridad si se han quedado bloqueados y no nos dejan abandonar el asiento. Si no se dispone de esta herramienta, servirá un objeto duro y puntiagudo que habrá que estrellar contra el cristal con un impacto seco concentrando al máximo la energía sobre un único punto. Cuando se estríe el cristal hay que acabar de romperlo de un puñetazo o de una patada.

Si en ese momento el coche ya está sepultado por el agua, ésta comenzará a entrar en tromba en el habitáculo, por lo que no podremos salir. Por ello antes de romper el cristal hay que coger una buena bocanada de aire para esperar a que se inunde el habitáculo, se equilibren las presiones y nos permita salir.

Si no se puede bajar ni romper el cristal habrá que salir por la puerta, aunque no es una tarea fácil. La presión del agua impedirá que podamos desplazarla. Si es la fuerza de la riada es la que nos impide abrirla, tendremos que esperar a que el coche gire para aprovechar la fuerza de la corriente. En ese instante entrará el agua en tromba al habitáculo, por lo que habrá que abandonarlo lo antes posible.

Una vez afuera del vehículo hay que permanecer en el techo del vehículo hasta que lleguen los servicios de emergencia para la evacuación.