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Alfondeguilla, una Volta para correrla sin parar

Alejandro Galindo, impulsor del Alcudia de Veo Trail, cumple su reto personal de completar la carrera cuatro veces en menos de 24 horas

 

Alejandro Galindo (i) se hizo un selfie con su amigo Javier Gil. - MEDITERRÁNEO

05/09/2018

A algunos corredores no les basta con el intenso calendario provincial y buscan retos personales. Es el caso de Alejandro Galindo, que el 26 de agosto cumplió con un antiguo reto, correr cuatro veces los 34,5 km de la Volta al Terme d’Alfondeguilla en 24 horas.

Galindo, impulsor del Alcudia de Veo Trail, una de las pruebas de montaña más duras de Castellón y pionera en pedir a sus participantes un pasaporte cardiosaludable, ya dio dos vueltas seguidas al circuito en el 2011 y completó tres en la edición del 2012, la última junto al resto de participantes. Ya entonces anunció a Mediterráneo que «el próximo año hay que ir a por las cuatro Voltas en 24 horas». Un reto que ha cumplido, aunque ha tardado algo más de lo esperado.

A sus 36 años, el corredor recuerda que «ya lo había intentado tres o cuatro veces, pero siempre acababa la tercera vuelta por encima de las 18 horas y lo dejaba. La última vez fue en el 2015, y como además luego nació mi primer hijo, lo dejé un poco».

De hecho, el nuevo intento salió de forma casual. Galindo explica que «este verano me había preparado para hacer una carrera en los Pirineos, el primer maratón de Moncal, el 16 de agosto, de 108 km entre Francia, Andorra y España, pero se suspendió por el mal tiempo cuando llevábamos 60 km. Así que como estaba muy preparado físicamente, me dije que tenía que aprovecharlo y fue dicho y hecho». El corredor asegura que «estoy muy contento porque es un reto que tenía pendiente desde hacía años, pensaba que no sería capaz porque se me había resistido, y al final lo completé en 23.10 horas».

Galindo lo preparó dejando avituallamiento sólido en su coche, al inicio de cada vuelta, y líquido en los mismos puntos, cada dos horas. Lo peor, «el calor en la última hora, me cogió un bajón cuando creía que ya lo tenía hecho. Es muy duro hacer el mismo recorrido en solitario, una y otra vez. Solo me acompañó un amigo, Javier Gil, los primeros 20 km de la última vuelta».

Pero la clave fue «la experiencia, con los años aprendes a conocerte y a gestionar todos los factores que influyen en estas carreras». Y ahora, «a descansar, también he aprendido que hay que disfrutar aquello que consigues».