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PSICOLOGÍA DEPORTIVA

La virtud, el término medio

 

MARÍA Valls
10/01/2018

Los seres humanos tenemos la capacidad física y mental, así como los recursos personales para poder lograr aquello que nos propongamos. Siempre y cuando dicho cometido cuente con estos parámetros; objetivo realista, alcanzable y plausible.

En todas las facetas intrínsecas al deporte y la vida, las personas nos movemos a lo largo de un continuo entre dos polos. Por ejemplo en el continuo del estado de ánimo, tendríamos en el polo negativo un estado anímico depresivo y en el polo positivo un estado de ánimo eufórico. Como reza el refrán, en el término medio radica la virtud.

Las personas, para movernos a lo largo de diferentes continuos, contamos con factores tales como nuestra personalidad, nuestra historia de vida previa, etc. Esto recuerda a aquello de ver el vaso medio lleno o medio vacío. En disciplinas deportivas, los continuos más habituales entre los que oscila nuestro estado de ánimo, predisposición o voluntad son:

Exigencia

Lo ideal es mantener un calendario de entrenamientos o competiciones adaptado a nuestras características personales. Un calendario demasiado exigente nos hará sentir desbordados, y al contrario pocas horas de actividad nos harán sentir poco productivos. La exigencia con lo que nos planteamos un reto correlaciona positivamente con la continuidad o por el contrario con el abandono de la práctica deportiva.

Objetivos y expectativas

Dentro de este continuo, el runner puede plantearse unas expectativas excesivamente altas y poco ajustadas a la realidad que finalmente le harán sentir frustración, o por el contrario expectativas u objetivos demasiado fáciles o asequibles que finalmente se traducirán en aburrimiento con el deporte.

Motivación y emociones

Recordad que la motivación es un proceso, es decir no se pasa de un día a otro de la motivación a la no motivación. Pero en el runner es importante que todo lo que hemos planteado anteriormente esté bien estudiado y atado para que la motivación y especialmente las emociones no fluctúen. Pues perfectamente podemos empezar el año con una emoción de alegría, satisfacción, orgullo y si no hemos tenido en cuenta como hemos planteado nuestros objetivos, nuestro calendario, nuestras aptitudes, para a encontrarnos frustrados, decepcionados o enfadados.

Y estos continuos que acabamos de exponer están muy relacionados, insisto, con la forma en que nos hemos planteado los objetivos, por lo que hay que tenerlos muy presentes.

*Psicóloga Deportiva

twitter: @mvallsbarbera