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Las celebraciones de las bodas de oro hace años

 

Las celebraciones de las bodas de oro hace años -

21/10/2017

Hay quien vive amparado por las nuevas tecnologías y se comunica con sus amigos o familiares a través de internet con la tablet o el móvil que sirven de soporte para el watshapp. Comunica a su grupo receptor las noticias o las novedades que van conformando día a día con sus sueños o lo que iban recibiendo a través de El humo de los barcos, desde el mar.

Esto lo voy comprobando cada mañana del verano desde la misma orilla del mar de la Almadraba. Me sirve de ejemplo el protagonismo que estos días ha tenido Gloria Ros de Ursinos, cuando ha refrescado la memoria de todos sus compañeros de aventuras telefónicas, informándoles de que se cumple ahora el aniversario del fallecimiento de su abuelo, don Luis Ros de Ursinos, el que fuera profesor de Física y Química en los institutos de enseñanzas media del Francisco Ribalta y del Penyagolosa. En sus comunicaciones para recordar, Gloria volvió a reproducir el obituario que yo firmé y se publicó en nuestro periódico.

También en aquel intercambio de noticias y recuerdos hay quien «descubrió» que entre el mágico dibujante Lorenzo Ramírez y yo mismo, creamos una página de nuestro Humo de los Barcos, con el apoyo logístico de las celebraciones de una serie de fiestas a modo de bodas de oro que vivieron un muy significado grupo de castellonenses que llenaron toda una época con sus vivencias.

Y vuelve a ser obligado el volver a citar a don Luis porque se hizo público el hecho de que los Ros de Ursinos fueron pioneros de un verano moderno en Benicàssim, situándose en una villa que con el tiempo se fue incorporando a la que se llama «zona de Eurosol». Y es que, con la familia, llegaba el prestigio de don Godofredo Ros de Ursinos, el arquitecto municipal de Castellón, que fue el autor del proyecto del Teatro Principal, de tanto impacto ciudadano. El profesor don Luis y su esposa Adelita Ribes Sangüesa, la hija única de ese gran personaje que fue Enric Ribes Sangüesa, farmacéutico y el más grande relator de costumbres de nuestra sociedad, creador de mitos y leyendas y autor del libro Quadros de Costums Castellonenques.

La celebración de las bodas de oro de Luis y Adelita tuvo un jolgorio especial al hacer público de nuevo el hecho de que ambos fueron bautizados el mismo día, el 31 de mayo de 1924, y casi a la misma vez, en la misma pila bautismal. Y que en aquel instante surgió el enamoramiento de ambos, que acabó en boda en 1953.

La generación de las bodas de oro estaba formada, además de Luis y Adela, por Luis Chillida y Marisa Dols, José Sánchez Adell y Elena Almela, José Martínez Urrea y Consuelo Dualde, Vicente Traver y Mari Luz de Juan, Rafael Almela y María Luisa Arenós, Deogracias Montoliu y Nuria Marcet, con Manuela Rivera, viuda del farmacéutico Serrano, Chedes Traver, viuda del cirujano Palomo y Juana Pérez de Heredia, viuda del abogado García Arquimbau. Puede que en alguna celebración también estuvieran presentes Isabel María Roca y su esposo, el médico Víctor Beltrán, embajador de Xert en Castellón siempre que hiciera falta.

Nunca olvidaré que muchas de las celebraciones con motivo de las bodas de oro tuviera como escenario el entorno de la plazoleta del doctor Jorge Comín, en la playa de la Almadraba, cuando allí hubo instalado un merendero en torno al que lo habitual era pasárselo muy bien. Allí fueron creciendo y aprendiendo a jugar mis cuatro hijos y alguno de mis seis nietos, con el apoyo del mar.

AZULEJO RADIOFÓNICO

Ante las sugerencias del director del periódico, José Luis Valencia Larrañeta, los especialistas, en diseño José Martos y en planificación Juan Carlos Gozalbo, me invitaron a seguir con mis lectores amparado con la recuperación de la fotografía de un artístico azulejo que, desde los especialistas de Ribesalbes, me obsequiaron en los años sesenta los componentes del conjunto musical Casablanca; agradeciendo mis atenciones con ellos al contratarles para el Hostal de la Llum, Tombatossals y Bohío, situando mi aspecto de entonces pegado a un micrófono, que era una de mis habituales ocupaciones, como cronista o presentador rodeado de artistas o seres humanos de todos los niveles.