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hace dos años la cuota era mucho más alta

Los contratos de formación para jóvenes no calan en Castellón

Esta opción, que apenas supone el 0,19%, va dirigida a jóvenes de 16 a 30 años y contempla estudios y empleo remunerado

 

Los contratos de formación y aprendizaje van dirigidos al colectivo de jóvenes de entre 16 y 30 años de edad. - MEDITERRÁNEO

ELENA AGUILAR
04/06/2017

El primer día de trabajo nunca se olvida. Para la mayoría de los jóvenes llega tras años de estudio y lo hace en forma de un contrato de prácticas. Otros, en cambio, se estrenan con un contrato de formación y aprendizaje, una modalidad que en Castellón se disparó en 2014 y 2015, cuando se firmaron más de 1.800 cada año. Pero ahora esta modalidad ha frenado en seco: apenas el 0,19% de todos empleos que se crean y eso que cuenta con bonificaciones. Encontrar empleo no es fácil para nadie: el viernes se conoció que, pese a bajar el paro en mayo, Castellón todavía cuenta con 43.057 desempleados inscritos.

En referencia al sector joven, de los 63.680 contratos suscritos de enero a abril en Castellón apenas 124 han sido de formación y aprendizaje, según el Ministerio de Empleo. Una relación laboral que impulsó el Gobierno en el 2012, que apenas supone el 0,19%. Y los datos del 2016 no son mucho mejores: 254 de un total de 214.338 contratos (el 0,11%).

¿Pero qué es un contrato de formación? ¿A quién va dirigido? Este tipo de acuerdos laborales está dirigido a jóvenes de entre 16 y 25 años, aunque el Gobierno central ha ampliado la edad hasta los 30 años mientras la tasa de paro siga por encima del 15%. Además, los aspirantes deben estar inscritos como demandantes de empleo y carecer de cualificación profesional reconocida por el sistema educativo o de formación profesional, ya que el objetivo es ofrecer un aprendizaje tanto teórico como práctico.

La duración mínima de los contratos es de un año y su máximo es de tres, si bien existe la posibilidad de concertar hasta dos prórrogas. El período de prueba oscila entre los dos y los seis meses y, durante el primer año, el 75% de la jornada se dedicará al trabajo y el 25%, a la formación. Los jóvenes contratados bajo este sistema reciben una remuneración que se calcula según el tiempo de trabajo y el convenio colectivo.

Para las empresas también hay beneficios. Las pymes pueden bonificar el 100% de los seguros sociales en sus contratos de formación si cumplen los requisitos establecidos en la ley, mientras que las empresas mayores de 250 trabajadores pueden bonificarlos al 75%. La cotización del contrato de formación es siempre fija y reducida: 106,86 euros al mes en 2017. El trabajador recibe formación relacionada con su ocupación y la empresa se la bonifica al 100%. Además, si el empleado pasa a ser indefinido, la empresa puede recibir 1.500 euros anuales durante tres años.

Pese a que las ventajas existen, los datos demuestran que este tipo de contratos no calan y no lo hacen, según los sindicatos, porque las reglas del juego han cambiado. En enero del 2016 entró en vigor una nueva normativa que, en la práctica, supuso trabas para las empresas en un intento de acabar con el fraude. La orden eliminó la formación a distancia de los certificados de profesionalidad imponiendo una cuota de teleformación que exige que una parte de las horas se impartan de modo presencial. Así, cualquier empresa interesada en contratar trabajadores en régimen de formación debe tener un acuerdo con un centro acreditado.