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Destacó por su gestión comercial en cuestiones agrícolas

 

Destacó por su gestión comercial en cuestiones agrícolas -

Salvador Bellés Salvador Bellés
28/05/2016

En varias ocasiones de esta serie de los Seres Humanos, he tenido que citar la calle de Antonio Maura, una vía urbana de las antiguas de Castellón, en el interior de las murallas desde un principio. En los planos del siglo XVI ya fue calle del Forn de Reus. Después, del Canyaret y en época más reciente tuvo el nombre del militante republicano catalán Francisco Layret. De lo que nunca he tenido ocasión de hablar es de la lechería que allí había, en la que los clientes tenían que ordeñar personalmente a las vacas suizas y holandesas para poder salir de allí con su ración o cargamento de leche para el sustento casero. Estaba enfrente de donde estuvo un largo tiempo el colegio de la Consolación y, después, el primer Conservatorio Elemental de Música, espacio conocido ahora como Centro Municipal de Cultura, que es lo que permitió que en aquel entorno entre las calles Mayor, Enseñanza, Caballeros y Enmedio conociera a mi personaje de hoy, Vicente Llorens, cariñosamente conocido como ‘Macaco’. Yo ya era asesor y gestor cultural del Ayuntamiento y estaba entre mis obligaciones la de estar al tanto de toda la actividad que se genera en torno al Centro. Y mientras iba y venía, siempre tenía ocasión de hablar con Vicente Llorens, de escucharle al menos, que era él quien tenía mucho que contar.

EL CONSERVATORIO // Cuando el 25 de julio de 1975 se aprobó el funcionamiento del Conservatorio en aquella casa, Vicente ya tuvo ocasión de acercarse al hecho cultural, musical especialmente, y mantener contactos con Paco Signes, Luis Maicas y Alejandro García, con Falomir y Diego Ramia y no me extrañó nada que así fuera porque en su vida hay el protagonismo de una corneta de las que se usan en los regimientos. Vicente fue destinado a Marruecos para realizar su servicio militar. Aquí, en el cuartel de Castellón, ya dobló los papeles de soldado y de corneta en los primeros movimientos de la milicia. Ya es sabido que estamos hablando de un instrumento musical de viento, de sonido más grave que el clarín. En el Ejército se usa para dar los toques reglamentarios para los movimientos de los soldados. Lo que quiero decir en definitiva es que, al regreso de su servicio militar, le quedó al chico ya para siempre una afición especial a la música, que le permitía acercarse y congeniar con los jóvenes cuyos sueños e ilusiones estaban en la música. Sus tres años en el Protectorado de Marruecos con los Regulares y sus estancias en Larache y Alcazarquivir, así como en Tetuán, con su corneta, formaban parte de su historia vital.

LA VIDA // Nació Vicente en Castellón el día 17 de mayo de 1928. Sus padres, Manuel Llorens Breva y Teresa Ibáñez Pascual ya le dieron al recién nacido la compañía de sus dos hermanos, Manuel y Teresa, el mismo nombre que los padres, como era habitual.

Toda la familia fue protagonista de muchas actividades en aquel singular barrio que, con el tiempo, ha quedado como las Casas de la Breva o Pañet de la Breva, allá por la avenida de Barcelona, detrás del estadio Castalia, cuyas denominaciones aparecieron como referencia y recuerdo de un personaje singular como doña Josefa Breva, la abuela paterna de Vicente.

En aquel entorno pasaron su primera infancia los niños Llorens, alternando con la alquería en Lledó durante los años de la guerra. Y después, en la calle de Santa Bárbara, ya cerca de la iglesia de la Sagrada Familia, antes que se asentaran definitivamente en la calle de Antonio Maura, en el número 21 concretamente. Y siempre, la familia dedicada al mundo de la agricultura, aunque el nombre del chico ya había aparecido entre los alumnos jóvenes de las Escuelas Pías, como alguien muy destacado, que ganaba premios escolares. Todo eso antes de la guerra, cuando a los 8 años sobrevino el conflicto bélico y ya su vida transcurrió entre refugios con sus padres y hermanos, antes de situarse en la alquería de Lledó.

TAMBIÉN EL FÚTBOL // Pasado el tiempo, mientras intentaba acabar los estudios de bachillerato, también se aficionó a jugar al fútbol y militó en algún que otro equipo de entre los filiales del CD Castellón, pero sin perder nunca de vista el cuidado de las tierras con su padre y familia.

Veo notas que me indican que a los 18 años, Vicente Llorens es cuando empezó con su servicio militar. Primero en Castellón y después, su larga estancia en Marruecos, como he dicho, de donde vino también con una inesperada afición a participar en competiciones como corredor de motos, desde su espléndida Montesa. Y lo hacía en Castellón pero también hizo escapadas para correr en Valencia y en Barcelona. El siguiente paso fue la adquisición de una máquina trilladora con la que recorría los campos de Castellón y de algunas poblaciones de la provincia, participando en las labores de trilla.

Nadie sabe cómo, pero lo cierto es que Vicente tenía tiempo para todo. Incluso de enamorarse de una chica, pedirla en matrimonio y casarse con ella. Se llamaba Montserrat Pascual Gozalbo, castellonera del barrio de la calle San Félix, hija de Salvador Pascual y Carmen Gozalbo.

ESPOSA, HIJOS, NIETOS // La boda entre Vicente y Montserrat tuvo lugar el 13 de enero de 1958. Tuvieron tres hijos, Vicente, María Teresa y María Luisa, que incorporaron a la familia, respectivamente a Elena Cortés Rocafort y Francisco Toledo Lobo, el que fuera rector de la Universidad Jaume I y ahora presidente de Autoridad Portuaria. Y cuatro nietos, Elena, Sergio, Vicente y Mónica. La mayor, Elena Llorens Cortés, fue nombrada Reina Infantil de las Fiestas de la Magdalena en 1999, y Na Violant d’Hongria en el año 2008. Hay que imaginarse la alegría del abuelo, tan castellonero. En alguno de los actos culturales del Ayuntamiento, del que yo era uno de los responsables, me encantó tener como testigo directo a Vicente, acompañado por alguno de sus nietos, Sergio especialmente, ahora ya incorporado a la vida política de la ciudad como militante de grupos de centro-derecha como su abuelo. Todos han heredado la simpatía y castellonerismo de la familia Llorens.

Vicente, por su visión inusual desde sus primeros años de persona adulta, asumió también la gestión comercial en cuestiones agrícolas junto a personajes muy destacados y representativos de Castellón, recuerdo ahora a don Rafael Ribés Pla, entre otros. H