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El protagonismo de las antiguas fiestas del mes de julio en Castellón

 

El protagonismo de las antiguas fiestas del mes de julio en Castellón -

El protagonismo de las antiguas fiestas del mes de julio en Castellón -

Salvador Bellés Salvador Bellés
16/07/2016

Ya hemos superado la mitad del mes de julio y, con el mágico dibujante y pintor Lorenzo Ramírez, vamos a hacer una pausa en nuestras obligaciones cotidianas para comenzar a planificar el temario, también nuestro calendario, pensando en el compromiso que tenemos con los lectores del periódico para ofrecer todos los días del mes de agosto, del 1 al 31, la serie periodística que titulamos ‘El humo de los barcos’. Naturalmente eso nos obliga no solamente a pasar muchas horas del mes en la playa. Y como la nuestra está en Benicàssim, en la Almadraba más concretamente, ubicada como es sabido entre la Torre de San Vicente y el hotel Voramar, se redobla la obligación en adentrarnos en los mil y un detalles que cobija su término municipal, de la historia de las Villas, del pueblo propiamente, de la uva que se cultiva en su término municipal, de los seres humanos que fueron los protagonistas del nacimiento y auge de las Villas y de modo también muy especial, del Desierto de las Palmas y todo el entorno montañoso que nos empuja hacia el mar y con eso nos protege, dejándonos pintorescas historias del convento de los Padres Carmelitas y de las Agujas de Santa Águeda, con las incidencias de los espectaculares festivales musicales, que allí se programan cada año.

ARTISTAS Y ARTESANOS // Son protagonistas de la realización de los símbolos en los que se apoyan las Fiestas de la Magdalena, promovidas y aireadas por los sectores más conservadores o tradicionales de la sociedad de Castellón. Hay quien opina --Joan Damiá y otros-- que las Fiestas de la Magdalena alcanzaron un alto nivel precisamente para oponerse a las fiestas de julio que, al nacer, lo hicieron con un sentido marcadamente político y una necesidad de divertimento de todas las gentes de la ciudad.

Creo que es correcto repetir una vez más que las celebraciones festivas de julio aparecieron por el motivo de la conmemoración de la victoria de las tropas liberales que defendían la ciudad en el transcurso del asentamiento que sufrió por parte de los carlistas en 1837. Y hay que hacer constar que su origen, marcadamente ideológico, no constituía ningún inconveniente, ya que se convirtieron en muy populares, con el intento de los promotores de dotarlas de algún acontecimiento cultural, artístico o intelectual, propio de la burguesía que las sustentaba. Certámenes literarios y artísticos o la campaña en pro del monumento a Ribalta, encontraron muy buena acogida.

En 1897, en el periódico El Heraldo de Castellón, ya se dan noticias de las fiestas de julio. Como primera providencia, se nombró una comisión de ciudadanos encargada de adornar la ciudad, cuidando de la ornamentación de las principales calles.

LA VIDA // Varios nombres de seres humanos de especial relevancia, aparecen en la historia de aquellos años. Parecen fundamentales por sus iniciativas y gestiones, el arquitecto Tomás Traver y el escultor Tomás Viciano. Pero muy interesante es la noticia periodística que nos documenta la primera intervención en temas festeros el pintor y después concejal Vicente Castell Doménech. Y lo es porque, después de esa noticia, todo lo que tiene relación con las fiestas de julio, está vinculado con su presencia. Así, el pintor y también político, todo hay que decirlo, es el director responsable de la creación y ejecución de la famosa carroza que el llamado Casino de Artesanos exhibió en la primera cabalgata. Y ocurrió lo mismo con las carrozas del Comercio y las del Círculo Mercantil. Por su parte, el también distinguido pintor Manuel Sorribas fue quien realizó la carroza del Cuerpo de Bomberos. Y otro nombre de gran trascendencia en el panorama artístico fue el del pintor Pérez Olmos. En 1897 fue el autor y director de su construcción de la carroza del estamento militar. Fue tan importante por todo aquella Cabalgata de las Fiestas de Castellón, que el propio Castell fue contratado para diseñar el cartel anunciador de las fiestas de julio de Valencia.

YA SIGLO XX // Ya en 1905 los artistas de Castellón volvieron a ser convocados, previo su nombramiento, por la organización responsable de las fiestas de julio. Allí estuvieron Gimeno, Sorribas, Viciano y Carrasco quienes se reunieron con el presidente, señor Castelló Tárrega. Por las Sociedades Cívicas, lo fueron el Centro Republicano, el Círculo Mercantil, el Casino de Artesanos, el Instituto Popular y un Centro Obrero con alguna responsabilidad.

Las fiestas de 1906, comenzaron a prepararse con bastante antelación. A principios de febrero ya estaba nombrada y preparada la Comisión que había de tomar decisiones en los certámenes varios que iba a celebrarse más adelante, especialmente los llamados Jocs Florals, con el premio de un diploma. Y en aquellas comisiones y sus pertinentes deliberaciones de los señores Godofredo Ros de Ursinos, arquitecto municipal y el prestigioso profesor Fernando Martínez Checa, además de Tomás Traver, que nunca faltaban y el poeta Bernat Artola. En verdad, todos ellos participaron también en la organización del llamado ‘Coso Blanco’, popularísimo.

FESTA DE LA LLUM // En el año 1906, se habló de una festa de la llum, como casi sesenta años después creíamos haber inventado esa expresión quienes formábamos parte de la Junta Central de Festejos de la Magdalena.

En 1810 aparece ya una Cabalgata Costumbrista que se anuncia como L’entrà de la Murta y que, atención, se ha venido diciendo muy a menudo que es la inspiradora de don Manuel Segarra para crear aquel gran Pregó tan sorprendente en 1945 que marcó una época para Castellón.

Y en todo ese tiempo, hubo muchas competiciones de carreras pedestres y pruebas ciclistas, además de los bailes populares en cualquier calle o plaza. Además, como homenaje a las muchachas que participaban un ‘concurso de Belleza de las Mujeres’. Pero en todo lo dicho, en las calles adornadas y las carrozas, hay que dejar constancia que el 3 de julio de 1887, se había inaugurado la nueva Plaza de Toros con la ganadería exquisita del ganadero Duque de Veragua y los legendarios toreros Lagartijo y Frascuelo. Después ya fueron apareciendo las corridas de las fiestas de julio, que se ponían en marcha cuando desde la Casa Capitular salían quienes participaban en la fiesta como Gigantes y Cabezudos, els Caballets y todo cuanto hacía felices a los castellonenses de cualquiera de aquellos veranos, de los meses de julio. H