Pese a que todavía no se haya ratificado de forma oficial el carácter franquista de la Cruz de los Caídos situada en el parque Ribalta, fuentes municipales han explicado a Mediterráneo que se plantea un proyecto arbóreo para uno de los enclaves más emblemáticos de la ciudad de Castellón. La idea es que esta remodelación vaya en consonancia con la estética del Ribalta --declarado bien de interés cultural (BIC)-- y ocupe el vacío que dejaría el polémico monumento. Estas fuentes han manifestado que la decisión final competerá única y exclusivamente a la junta de gobierno local del consistorio de la capital de la Plana, que podría barajar, además del cambio de ubicación, otras dos opciones: mantenerla donde está o derribarla.

La directora académica del proyecto Recuperación de la Memoria Histórica Local y también profesora en la Universitat Jaume I, Rosa Monlleó, ha manifestado a este rotativo que en el informe presentado el pasado 7 de marzo, y que fue aprobado por unanimidad, «ya se reconoce que la cruz del Ribalta es un símbolo franquista y que el parque sea BIC no tiene nada que ver para que la cruz se retire o no, pero esa decisión corresponde al actual equipo de gobierno municipal».

Rosa Monlleó ha matizado que el mencionado informe llegará dentro de poco a las manos de la concejala de Cultura, Verònica Ruiz, así como a la alcaldesa de la ciudad, Amparo Marco, y ha señalado que desde el comité del que ella forma parte realizan «informes que sirven de asesoramiento, pero en ningún caso son vinculantes» y no proponen, «en ningún momento, que se derribe». Además, sugirió que la cruz fuera trasladada al cementerio viejo «porque está más acorde con los monumentos de allí que con los del nuevo».