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RUTA POR SIETE CAMINOS COSTEROS

Senderos que huelen a mar en Castellón

Ocho de las 70 sendas de España situadas junto a las playas con bandera azul están en la provincia

 

ELENA AGUILAR
12/08/2019

Un goce para los sentidos y para la salud. Un filón (otro más) para el turismo. Arbustos, palmeras, ardillas, aves... El litoral de Castellón es mucho más que hamacas y sombrillas. También es naturaleza. Y en sentido puro. Quien lo dice es la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (Adeac), que depende del Ministerio para la Transición Ecológica, que este año ha reconocido a ocho sendas de Castellón con la distinción de sendero azul. Lo llamativo es que Castellón es la segunda provincia española con más senderos, solo superada por Pontevedra, que tiene once.

Para los que no lo sepan, un sendero azul es un itinerario que enlaza o parte de playas, puertos o centros de interpretación galardonados con bandera azul. «El objetivo es fomentar el desarrollo sostenible de las localidades de costa y premiar el esfuerzo de estos municipios para recuperar antiguas sendas y convertirlas en recursos para promover la realización de actividades recreativas, deportivas, turísticas y de educación ambiental», explican desde la asociación. En España este año se han concedido 70. Diecisiete de estas rutas están en la Comunitat Valenciana y, de ellas, ochose encuentran en Castellón, la provincia líder en la Comunitat.

Un sendero azul sería equivalente a la bandera azul para una playa, pero en este caso aplicado a una ruta que siempre ha de partir de un arenal o de un puerto con esta distinción. Entre los muchos atractivos que engrandecen estos caminos destaca la variedad de especies que se pueden avistar mientras uno los recorre: aves como el chorlitejo patinegro, reptiles o murciélagos, entre otros.

Si aún no los conoce, este mes de agosto no tiene excusa. La costa provincial también invita a hacer excursiones. Recorrer los senderos es un plan de lo más apetecible para quienes veranean en la playa o para aquellos que disfrutan del senderismo pero no quieren alejarse del mar.

1 → Peñíscola. Un camino con vistas al Castillo del Papa Luna

El sendero que recorre el sistema dunar de Peñismar es circular. Y eso significa que comienza y acaba en el mismo punto. La senda tiene una extensión de 1,8 kilómetros con pasarelas de madera sobre las dunas y con paneles que explican la vegetación que predomina, donde destaca Elymus fortus, Tantus maritimus o Lotus creticus. Recorrer este sendero es disfrutar de un paseo junto al mar y, sobre todo, contemplar unas increíbles vistas del imponente Castillo, una fortaleza que se edificó por orden de los templarios, a semejanza de los castillos de Tierra Santa, entre finales del XIII y principios del XIV. Fue una de las tres sedes pontificias que ha habido en la historia, y refugio de Benedicto XIII, el Papa Luna.

2 → Alcossebre. Un paseo desde la playa Cargador a la Romana

Alcossebre se ha convertido por méritos propios en uno de los destinos turísticos por excelencia de Castellón. Diez kilómetros de litoral y rincones tan espectaculares como la Romana, una de las joyas playeras mejor guardadas de la provincia. Nada más llegar, además de su arena blanca y fina y sus aguas transparentes, impresiona el cordón dunar que, sobre una pasarela, conduce hasta la playa del Cargador, la más grande de la localidad. Por ahí discurre el sendero azul de Alcossebre, que sirve además como protección y mantenimiento para ambos arenales. Recorrerlo es un lujo para los sentidos. Cada día lo hacen miles de turistas y, de hecho, se ha convertido en uno de los grandes atractivos del municipio.  

3 → Castelló. Un sendero entre 1.700 árboles 

Recorre el cordón dunar de la Playa del Pinar del Grau durante 1,5 kilómetros y cuenta con paneles informativos de la flora y fauna de la zona. El sendero Parque Litoral, que cada día aprovechan decenas de aficionados al deporte, discurre por el parque del mismo nombre, con una superficie de más de 182.000 metros cuadrados, de los que 80.000 son superficie dunar y otros 100.000 pradera de siega. Cuenta con cuatro miradores perfectamente señalizados y hacer todo el recorrido a pie (ida y vuelta) cuesta unos 50 minutos. La senda va desde la altura del Planetari hasta la zona del restaurante Pingüins y entre las especies de flora y fauna que pueden observarse destaca la grama marina, loto de mar, así como varias especies de lagartijas. 

4 → Burriana. Una senda apta para los calurosos por el río Ana

El sendero del Clot de la Mare de Déu discurre por la ribera del río Ana, y tiene una extensión de tres kilómetros. Todo su recorrido transcurre dentro de un bosque de ribera con chopos y sauces en los márgenes más exteriores del cauce y carrizos y juncos en contacto con el agua. En la gola, zona de desembocadura del Clot, la vegetación se hace más salina. En cuanto a la fauna, destaca la presencia de aves acuáticas como el zampullín chico, el avetorillo común, el correlimos y la garcilla bueyera, mientras que del grupo de los reptiles se puede citar la culebra de agua. Un paseo por el sendero permite disfrutar de una sombra fresca y agradable o escuchar el canto de los pájaros.

5 → Almenara. 6.000 pasos y un mirador en la playa Casablanca

El sendero 6.000 pasos mide tres kilómetros y presenta dos tramos: el propio paseo marítimo, con un mirador hacia el Mediterráneo, y una pasarela de madera que discurre paralela a la costa. Junto a la playa Casablanca hay una zona de microrreserva protegida, con especies peculiares como el chorlitejo patinegro.

6 → Orpesa. Un recorrido para contemplar la Torre del Rey y el Faro

El Paseo del Faro, de 500 metros de extensión, es un recorrido con suave desnivel que acompaña la abrupta orografía que divide las playas de La Concha y Morro de Gos, el Cabo de Orpesa. Este enclave realza su interés por las construcciones de la Torre del Rey (s. XIII), y el Faro. Un poco más al norte se ve una pequeña isla conocida como La Illeta.

7 → Xilxes. Un camino donde contemplar las ‘pelosillas de playa’

Las inmediaciones de la Playa de Les Cases y la del Cerezo son la estructura principal por la que discurre este camino de casi 2 kilómetros que llega hasta el arenal de La Llosa. Allí predomina la especie Silene Cambedessi, denominada popularmente Pelosilla de Playa, y lo hace gracias a un proyecto municipal de repoblación.

8 → Moncofa. Cuatro kilómetros de senda y a orillas del río Belcaire  

El sendero azul del Belcaire es el más largo de todos, ya que tiene 4,1 kilómetros de longitud. Se encuentra totalmente balizado y cuenta con numerosas áreas interpretativas al aire libre. La senda discurre por diferentes playas y parajes naturales, como las formaciones dunares en la desembocadura del Belcaire, la playa de Beniesma y la del Estanyol.