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REPORTAJE

Solidaridad que corre por las venas

El Centro de Transfusión de Castelló muestra los entresijos de su labor para lograr, con la ayuda de los ciudadanos, salvar vidas con la donación de sangre

 

El equipo del centro de transfusión de Castelló atiende a los pacientes en el Hospital General y en la avenida del Mar. Además, los equipos móviles recorren distintos puntos de la provincia, como el IES Caminàs, que visi - FERNANDO GIMENO / BATISTE SAFONT / GABRIEL UTIEL

El equipo del centro de transfusión de Castelló atiende a los pacientes en el Hospital General y en la avenida del Mar. Además, los equipos móviles recorren distintos puntos de la provincia, como el IES Caminàs, que visi - FERNANDO GIMENO / BATISTE SAFONT / GABRIEL UTIEL

MARI CARMEN TOMÁS
26/01/2020

Solidaridad que corre por las venas y salva vidas. El año pasado se obtuvieron 17.571 unidades en Castellón de ese líquido sin el cual no sería posible vivir. La cifra supone un incremento de 500 unidades respecto al 2018. Detrás de las estadísticas hay cientos de castellonenses anónimos y el trabajo diario de 26 personas. Son los miembros del equipo del centro de transfusión de Castelló, coordinado por la hematóloga Virginia Callao. Cuatro médicos, ocho enfermeras, auxiliares de enfermería, celadores, chóferes, promotores y administrativa forman parte de este engranaje.

¿Dónde donar? En Castelló existen dos puntos fijos. Uno en el Hospital General, abierto de 8.30 a 14.30 horas. Otro en la avenida del Mar nº 8, que abre de lunes a viernes de 15.00 a 20.30 y un sábado al mes de 9.00 a 14.30. Además, dos equipos móviles efectúan dos salidas diarias por la provincia. Recorren con dos furgonetas municipios, empresas, centros de salud o educativos, como la universidad. Estas visitas se organizan de forma mensual. Varias veces al año, además, se organiza un autobanco.

El donante debe rellenar y firmar un cuestionario, con sus datos personales, como el DNI, y responder a un cuestionario de salud sobre sus hábitos, estado de salud y datos epidemiológicos. El médico o enfermero, determinará si puede donar y, en caso de que no pueda, si es una exclusión temporal o de por vida. Se hace así «para proteger al donante y al paciente», explica Callao. Además, se toman sus constantes.

Tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos y estar bien de salud son algunos requisitos generales. Aunque en general el tope es de 65, a veces pueden hacerlo hasta los 70 años, previa valoración.

Además, se toma la tensión y se descarta que tenga anemia. También se examina qué fármacos toma el paciente, por si está contraindicada la donación. Entre las preguntas figura si se ha sometido a piercing o tatuaje, ha hecho viajes recientes al extranjero...

El paciente se tumba en una camilla. Se limpia bien la zona y se le efectúa la venopunción. Lo primero en llenarse es una pequeña bolsa, para asegurarse que las bacterias de la piel no contaminan la donación. Después se extraen 3 tubos. Una báscula pesa y mueve la bolsa para asegurarse de que se extraen 450 mililitros y evitar que se coagule. Cuando se ha medido dicha cantidad, automáticamente la máquina la sella. La duración habitual es de unos siete u ocho minutos. «Más de 12 no es bueno, se considera demasiado rato», añade Callao.

A diferencia de lo que ocurre con las analíticas, se recomienda no ir en ayunas a donar sangre. Al contrario, se aconseja desayunar o comer antes, además de beber dos ó tres vasos de agua, para disminuir el riesgo de mareos. Tras la donación puede tomar agua, zumo u horchata y algo de comer. El donante recibe un escrito con las pautas a seguir.

Toda la sangre que se extrae en Castellón y en València se va al Centro de Transfusiones y se le asigna un número de donación para asegurar la trazabilidad. Con él se identifican las bolsas, tres tubos y la ficha.

«Estos elementos se separan cuando van a la central y quedan registrados en el sistema informático», añade Callao. Los tubos van al laboratorio, mientras que las bolsas a fraccionamiento.

El laboratorio analizará el grupo sanguíneo «siempre», aunque sea conocido, y efectuará las pruebas para la determinación de posibles anticuerpos irregulares y detección de enfermedades transmisibles (VIH, hepatitis By C, sífilis, etc). Además, dependiendo de si el donante viene de un país endémico, se descartará chagas o paludismo. Si los análisis salen correctos, el proceso sigue adelante. Si no, la sangre se destruye. Se llama al donante y se repite la analítica. «La sangre es súper segura, pasa unos análisis técnicos muy sensibles y específicos», explica Callao. «Es una suerte estar en condiciones de poder donar sangre», añade.

Componentes

Por lo que respecta a las bolsas, se hace el fraccionamiento de cada componente: glóbulos rojos, plasma y plaquetas. «Cada uno se conserva a una temperatura distinta», añade Callao. La sangre está a 37º cuando sale del cuerpo. Para su conservación se mantiene a 22º. Primero en una sala a temperatura ambiente y, después, con placas de un gas refrigerante llamado butanodiol.

Callao subraya que «los glóbulos rojos, lo que más se trasfunde, duran 35 días en la nevera. Pasado ese tiempo, se tienen que tirar. «El plasma se puede conservar hasta 3 años en el congelador, a 25 grados. En cambio, las plaquetas duran cinco días solo, ya que tienen que conservarse a 22 grados. A partir del quinto día hay un alto riesgo de contaminación bacteriana», indica.

Grupos sanguíneos

Hay ocho grupos sanguíneos A, B, AB y O y, a su vez, estos pueden ser positivo o negativo. «En caucásicos, los más comunes son el A+ y el O+. Cada uno de estos grupos supone el 44% aproximadamente. Los negativos son más raros. No obstante, «todos interesan, porque si bien el A+ y O+ son más comunes, también es la sangre que más personas necesitan. El O- es preciado, ya que puede donar a todos. En caso de extrema urgencia en que no hubiera tiempo de analizar el grupo sanguíneo del receptor, sería el donante universal. No obstante, la determinación del grupo sanguíneo se hace por duplicado en el caso del grupo AB, si no se respeta la compatibilidad trasfusional hay riesgo de problemas graves para el paciente.

Los hombres pueden efectuar hasta cuatro donaciones en 12 meses y las mujeres tres, respetando un descanso de dos meses entre dos consecutivas. Los donantes más fieles han llegado a hacer 90 donaciones. Periódicamente se homenajea a quienes más han efectuado. El año pasado fueron 1.500 en toda la Comunitat.

El Centro de Transfusiones también tiene promotores. Uno va todas las mañanas al hall del hospital con folletos. Además, el departamento en València que se encarga de estos menesteres envía correos electrónicos y SMS a los donantes de recordatorio. «Se trabaja por potenciar donantes nuevos», añade. El año pasado fueron 1.721. La mayoría está actualmente en el rango entre 35 y 50 años. «Cuesta mucho llegar a los jóvenes», explica. Para conseguirlo, se ha puesto en marcha la campaña Donanters, la red más social.

25 donaciones

Adolfo Sánchez lleva donando 22 años. Empezó con 18. Vecino de Benicarló, donde el equipo acude una vez al mes, intenta donar con la mayor frecuencia posible. «Habré donado en unas 25 ocasiones», agrega. «Para mí es un pequeño gesto. Sé que se beneficia mucha gente de ello, qué menos podría hacer; debería ser incluso más habitual de lo que es ya». A la gente le dice «que se quite de la cabeza fobias y miedos, cualquier cosa que le pueda impedir hacerlo, porque donar salva vidas».

Marcel Elipe, estudiante de doctorado de 26 años, comenzó a donar hace seis. Fue un «gesto altruista». «En 2º de Bachiller hicimos una excursión al centro de transfusión y, al ver todo el proceso, me decidí a donar».

«Normalmente, aprovecho cuando la unidad móvil viene a la Universitat Jaume I. Suele ser bastante rápido, 20-30 minutos», explica. Como mínimo dona «una vez al año»; en ocasiones dos. Pide a la gente «que se anime: «Es un gesto bonito, saber que ayudas a alguien que lo necesita».

A veces se hacen llamamientos específicos. «Aunque en la Comunitat no es habitual quedarse sin reservas, sí puede haber un estoc menos ideal. Por ejemplo, ahora se publicita la necesidad del 0- porque estamos un poco justos», indica Callao. La donación disminuye en ciertas épocas, como verano o Navidad. Olvidamos que los hospitales no hacen vacaciones», añade la hematóloga.

La sangre se lleva desde València, donde se hace la serología y el fraccionamiento, a Castellón. Los hospitales castellonenses piden en función de sus necesidades y tienen un estoc. El General lo hace dos o tres veces por semana. Además de los planificados, hay pedidos urgentes.

La reciben pacientes de quimio, con anemias o hemorragias frecuentes o con determinadas enfermedades digestivas, mujeres tras el parto, los sometidos a determinadas cirugías y los accidentados. No obstante, en los últimos diez años se ha detectado que se transfunde menos sangre. Cada vez se usan mejores técnicas para operar, con lo que el paciente sangra menos y, además, va mejor preparado, evitando por ejemplo situaciones de anemia.