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interacción social

Los vecinos se visten de fiesta y las calles se llenan de colorido

Estos festejos ofrecen una panorámica de la singularidad de la villa

 

Las verbenas musicales están a la orden del día durante los festejos. - MEDITERRÁNEO

HENRI BOUCHÉ BORRIOL
18/08/2017

Con la llegada de las fiestas la población ofrece al visitante una imagen distinta a la habitual. La gente se viste de fiesta y las calles contribuyen con su colorido a este cambio; la música, las campanas, los espectáculos, los deportes, la alegría bulle por doquier y un nuevo periodo se abre a este renacimiento.

La villa, con sus más de 5.000 habitantes y los procedentes de otras poblaciones, adquiere un carácter peculiar y masivo.

Algunos entienden este periodo como un ocioso descanso, un no trabajar o, simplemente, una diversión. Pero la fiesta es mucho más que eso: es una vivencia grupal; un cierto desorden, si se quiere; una ruptura con la cotidianidad; una experiencia comunicativa e interacción social en donde la gente se reúne; y un apuntamiento hacia lo sagrado que subyace en todo el proceso.

Es también entendida como cultura popular en la que, además, se manifiesta la identidad de sus moradores, la comunidad cobra relieve, el prestigio familiar y el contacto social se acrecientan, y destaca la estética en cualquier manifestación.

Nuestras fiestas patronales ofrecen esa densa panorámica, que sirve, además, para quienes vienen de fuera, para conocer la singularidad de la villa, sus paisajes, su historia. Borriol es una población que ofrece la más variada expresión de progreso entre su agricultura y la industria, pasando por los servicios.