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MONCOFA

60 años del taxi que hizo historia en la localidad

Jerónimo Canos dejó su huella imborrable en el momento en el que entró en la calle Colón con el Chrysler que sería el primer vehículo de servicio público

 

Historia 8 Jerónimo Canós, junto a su Chrysler modelo Town Sedan. - SÁNCHEZ

MIQUEL À. SÁNCHEZ
26/03/2019

En verano de 1959, en un atardecer, los vecinos de la calle Colón en Moncofa se sobresaltaron por un ruido que hasta entonces no habían oído nunca. Un coche grande y negro llegaba pitando sin parar desde el cuartel de la Guardia Civil, entrando en la localidad por el camí la Vall. Era un Chrysler Town Sedán de 1930, fabricado en Estados Unidos, y lo conducía Jerónimo Canós, que venía desde Barcelona, donde lo acababa de comprar, dispuesto a que fuera el primer taxi de la población. En aquel tiempo no había ningún otro vehículo similar, a excepción del camión del tío Daudí y otro más pequeño que tenía el tío Lorenzo, el limonero.

De aquel hecho están a punto de cumplirse 60 años. Era un automóvil que disponía de tres filas de asientos, una rueda de repuesto a cada lado y dos estribos que servían como peldaños para acceder al interior. Finalmente, detrás llevaba una especie de reja, que se podía plegar contra la carrocería y que abierta permitía llevar paquetes o equipajes.

El vehículo en cuestión contaba con motor de gasolina y consumía «lo que no está escrito», aseguran sus descendientes, aunque en ese tiempo eso no importaba demasiado porque el combustible era muy barato. Y el limpiaparabrisas, a pesar de que disponía de un pequeño motor eléctrico, se accionaba manualmente, porque en numerosas ocasiones, al poco tiempo de estar en marcha, se recalentaba y se estropeaba.

Y como si de una película de Berlanga se tratara, bien pronto el Chrysler pasó a ser un habitante más del pueblo. Y, además de usarlo Canós y su mujer, Vicenteta Martí, el coche estaba al servicio del vecindario. Incluso lo utilizaban las autoridades para sus actos y desplazamientos. El rector, el padre Julio, para ir a la ermita de la zona litoral para celebrar la misa; los ciudadanos, para ir al médico o al hospital en Castelló en caso de urgencia; los jóvenes, para ir a los bailes y fiestas de los pueblos del entorno...

El coche murió de viejo a finales de los años 60 y el servicio de taxi lo asumieron los hermanos Manuel y Vicente Martí, Xavarros.