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La Vall d'Uixó

Buscando a un ‘ángel’ con bicicleta

Juan Roig sufrió un grave accidente y hace un llamamiento para encontrar al ciclista que le salvó

 

El siniestro se produjo en la carretera CV 205, en el punto kilométrico 4,600 entre Ayódar y Onda. - Mediterráneo

Mònica Mira
06/12/2018

Hay decisiones que se toman en apenas unos segundos que pueden ser determinantes. Llegan a cambiar el devenir de los acontecimientos que, de lo contrario, tendrían escrito el peor final posible. Así de transcendente fue el gesto de un hombre --hasta ahora desconocido--, que hace una semana optó por intervenir. Gracias a él, Juan Roig Gallego, un joven vecino de la Vall d’Uixó, puede contarlo. No alberga ninguna duda.

Eran aproximadamente las 15.30 horas del miércoles 28 de noviembre. Juan circulaba por la CV-205, entre Ayódar y Onda, cuando su moto encontró gravilla en una curva. El vehículo patinó y acabó impactando brutalmente contra el guardarraíl.

Marcar la diferencia

Podría ser un accidente más de tantos que se producen a lo largo del año en las mismas circunstancias que cuenta la sección de Sucesos. Pero algo hace especial este relato en el que Juan pudo haber muerto. La gravedad de sus lesiones solo trazaba ese camino. Sin embargo, está en una cama del Hospital de la Plana recuperándose. Quien logró que este fuera el desenlace fue un ciclista que pasaba a la misma hora, por la misma vía, y supo que debía tomar partido.

El afectado, que tiene para varias semanas de convalecencia hospitalaria y muchos meses de recuperación, recuerda lo sucedido con cierta angustia. Sabe que patinó. Lo que sucedió después es vago y confuso. Casi todo. Llegó a perder la visión. A duras penas conservaba la consciencia. Y en esa delicada tesitura, un hombre, «un ciclista de entre 40 o 50 años, con barba» apareció a su lado y ya no le abandonó. Se encargó de llamar a emergencias, de ubicar el siniestro y de velar por una persona que se desangraba en una cuneta donde, atendiendo a la hora y al tráfico habitual de la carretera, podía haber permanecido demasiado tiempo solo, sin conseguir ayuda alguna.

La solidaridad y la providencia fueron la clave. Y ahora, Juan Roig, consciente de lo sucedido, de que la determinación de ese ángel de la guarda fue crucial, asegura con certeza que «me salvó la vida». Con la muerte aplazada en la carretera, quiere dar las gracias. Pero, ¿a quién?

El superviviente busca a su buen samaritano y ha hecho un llamamiento por redes sociales, compartido casi 5.000 veces por personas conmovidas por la historia. Tal vez, ese ciclista piense que solo hizo lo que debía. Tal vez ignora el destino del motorista al que acompañó hasta que se fue la ambulancia. Por eso se quiere dar con él, porque aunque ahora lo ignore, lo que hizo marcó la diferencia