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Comarcas

 

revuelo al irrumpir en el concierto del domingo un grupo de animalistas con pancarta

El desorden en la ‘Serenata al bou’ de Vilafamés podría acarrear una pena de cárcel

La provocación ante una masa en un espectáculo público está castigado por ley. El Ayuntamiento está valorando estos días el interponer una denuncia por el caso

 

YOLANDA TENA SOLA-VERA
16/08/2017

Entre uno y tres años de cárcel. Esta es la pena que contempla el delito de desórdenes públicos que está recogido por el Código Penal y que podría haber cometido el grupo de antitaurinos que el domingo por la noche irrumpía en la plaza de Vilafamés donde se estaba celebrando el tradicional concierto de la Serenata al Bou, una fiesta ancestral a la que asistían, congregadas en la calle, más de un millar de personas.

En estos momentos el alcalde del municipio, Abel Ibáñez, está valorando, junto a la corporación municipal, si interponer una denuncia ante la Guardia Civil. De hacerlo y de llevarse a cabo una investigación, el caso podría conllevar, además de detenciones, un proceso judicial que podría finalizar en un juicio en el que los sospechosos, de ser condenados, se enfrentarían a multas y penas de prisión, así como la prohibición de asistir a espectáculos públicos como el del domingo.

Fuentes judiciales apuntaron que la clave de la comisión de este delito es la intención por parte del grupo de alterar la paz pública, con provocación, alterando la tranquilidad y normalidad, generando reacciones causantes de peligro para la masa congregada en el lugar donde se está celebrando un espectáculo público.

LOS HECHOS

Cabe recordar que todo sucedió poco antes de las doce de la noche, cuando la banda de música La Lira de Vilafamés ya había tocado varias piezas de su repertorio. A un lado colgaba el bou, que desde hace años se compra en una carnicería, expuesto a la multitud. De repente, el grupo de antitaurinos entró en la plaza y situándose ante el público y al lado del animal, extendieron una sábana en la que se leía en color rojo: «serenata de sangre». En ese instante comenzaron a proferir frases como «basta ya de maltrato» o «este acto les maltrata» al tiempo que el público comenzaba a silbarles y a reiterarles que marcharan al grito de «fuera, fuera». No había policía, ni Guardia Civil.

Tras instantes de auténtica tensión, finalmente los antitaurinos abandonaron el lugar presionados por los vecinos, que continuaron disfrutando del concierto.