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FESTES DEL ROSER

La ‘Estafeta’ de Almassora renace con un gran encierro de Albarreal

El Caragol y Aficionats al Bou, junto al consistorio, hacen posible la entrada tres ejercicios después. Conocidos corredores aprovechan los cortes entre la manada para recrearse con la cercanía

 

Los corredores no desaprovecharon los huecos y disfrutaron al máximo. - TORO DIGITAL

Durante buena parte del recorrido la manada avanzó muy agrupada. - GABRIEL UTIEL

P. R.
07/10/2018

Almassora, como París, era una fiesta. Lo hubiera escrito Hemingway si el escritor estadounidense, enamorado de Pamplona y sus sanfermines, hubiera visitado ayer el municipio de la Plana. Lejos de comparaciones con la vieja Iruña y sus fiestas, cierto es que Almassora volvió a ser digna de rebautizar su carrer Major como kalea Estafeta en la mañana en la que se materializó la recuperación del ansiado encierro de cerriles.

La larga espera, de tres años, terminó tres minutos después de las 11.00 horas y los seis ejemplares de Albarreal cruzando la puerta de corrales. Tres minutos que se hicieron eternos para los componentes de las peñas El Caragol y Aficionats al Bou, que en año de aniversarios obraron un milagro no ajeno de contratiempos --el lote de San Martín anunciado en primer término tuvo que ser desestimado por un control sanitario-- junto al Ayuntamiento.

La agonía terminaba al tiempo que se desintegraban los miedos en un recorrido abarrotado: con el estruendo del cohete. Desde los corrales de la plaza de la Iglesia los presidentes de ambos colectivos, Quique Mollà y Juan Luis Marín, cruzaban los dedos al mismo tiempo que veían partir a Boceto, Fontanero, Meditado, Reñidor, Enfadado y Posadero.

Una partida pactada por la calle San Joaquín, en la que cuatro de los astados recorrieron los primeros metros junto a los cabestros y otros dos les siguieron más retrasados. Tras la reverencia de rigor de los de Albarreal al casal de El Caragol, los seis se arroparon hasta llegar al Raval. Allí, un pequeño traspiés de uno de los animales volvió a separar la torada, que se fue estirando por Colón y tomar así la calle Mayor.

Balcones sin billetes y camisetas de diferentes procedencias recibieron a los toros onubenses, que fueron guiados entre los riñones hasta la zona del Portal. Carreras cum laude que se registraron desde la entrada de la calle, en la que tres de los astados se colocaron en fila india y se distanciaron de la manada. Huecos que no desaprovecharon corredores como el local Samuel Valero, el valenciano Sisco Bas o el albaceteño David Úbeda, que los acompañaron hasta la calle Riu. A las 11.07 horas volvía a sonar el cohete con el parte de heridos limpio. Y la kalea volvía a ser carrer, pero con los deberes hechos.