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Comarcas

 

polémica patrimonial

En huelga de hambre y encadenado en Artana

‘Seba’, que representa a una agrupación vecinal, protesta junto a la fachada de la iglesia que quiere proteger contra una restauración de Conselleria

 

José Rico ‘Seba’, en representación de un grupo de vecinos, inició una huelga de hambre. - Mira

Mònica Mira
11/07/2020

José Rico Seba está en huelga de hambre. Ayer colocó una mesa y unas sillas plegables junto a la fachada norte de la iglesia de Artana y se encadenó a una de ellas con el propósito de no moverse de allí hasta que los responsables de las obras de rehabilitación del templo replanteen el proyecto, de manera que atienda la inquietud de la asociación cultural a la que representa, Artanapedia.

Quieren que no enluzcan la fachada y dejen al descubierto la construcción de piedra en seco que salió a la luz tras retirar el revestimiento que la cubría. Su convencimiento es tal, que no ha dudado en poner en riesgo su salud por lo que considera un propósito legítimo, defender el patrimonio de su pueblo.

Seba visibiliza mediante este gesto la batalla que están librando desde hace meses los integrantes de la citada asociación, desde que con las obras de reforma del templo empezaron a retirar el enlucido que cubría la fachada norte, haciendo visible «una pared medieval y parte de la antigua mezquita», explica Josep Herrero, portavoz del grupo de vecinos que abandera la reivindicación frente al obispado y la Conselleria de Cultura.

Comprender la historia

Defienden que son varios los elementos de interés patrimonial, en especial la estructura de piedra en seco, varias ventanas y arcos «que si bien no todos tienen el mismo valor artístico, ayudan a comprender la historia local». Frente a su postura están los criterios profesionales y a ellos remiten desde la Conselleria de Cultura para defender el nuevo enlucido de la fachada, que en principio comenzará el lunes.

El gesto de José Rico ha sorprendido en la Generalitat y lo consideran «una coacción emocional» que no esperaban porque se han «reunido con ellos las veces que ha hecho falta para explicarles en detalle los informes de los técnicos, basados en la legislación y los convenios de restauración internacionales», señalan fuentes de la dirección general de Patrimonio. Inciden en que como les han trasladado en respuesta a sus alegaciones, «no se va a destruir nada, solo se cubrirá después de haberlo catalogado y se dejarán al descubierto los elementos que se han considerado más interesantes», puntualizan.

En el Ayuntamiento, que contribuye a las obras con 30.000 euros, el alcalde, Enrique Vilar, asegura: «Me sabe mal que no hayan llegado a un acuerdo». Aunque defiende que el único criterio al que puede atender el consistorio es el de los técnicos. Posicionamiento idéntico al del obispado, donde aseguran que están cumpliendo sus directrices.