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celebraciones en honor a la virgen de la ermitana

Peñíscola honra a su patrona con danzas típicas y la ofrenda floral

La ‘dansa batalla’ de la tarde celebró el 60º aniversario del debut de ‘El Bessó’. La misa marca la actividad matinal, con una multitudinaria asistencia de vecinos

 

Las actuaciones en la plaza de Armas fueron el momento más esperado de la tarde, mientras que la mañana vivió la multitudinaria ofrenda de flores. - ROIG

Las actuaciones en la plaza de Armas fueron el momento más esperado de la tarde, mientras que la mañana vivió la multitudinaria ofrenda de flores. - ROIG

BARTOMEU ROIG
10/09/2019

Los sonidos característicos de las fiestas de Peñíscola volvieron a inundar la ciudad, en el día principal de la patrona. Las composiciones musicales dedicadas a ella y el volteo de las campanas fueron una constante desde la mañana, cuando se desarrolló en su templo la misa concelebrada, con homilía a cargo del párroco del templo de Santa Magdalena de Vinaròs, Cristóbal Zurita, quien expuso la evolución «desde la Peñíscola en blanco y negro hasta la ciudad de estos momentos, multicolor y multicultural».

En el transcurso de la eucaristía tuvo lugar la multitudinaria ofrenda, en la que ciudadanos de todas las edades y colectivos del municipio brindaron su tributo a la Virgen de la Ermitana. Fue la antesala de la apoteósica jornada vespertina, con la última sesión del novenario y la procesión de la imagen por el casco antiguo.

Acto seguido llegaron las interpretaciones de las danzas y las loas en la plaza de Armas, con los bailes de llauradores, bastonets o cavallets. Los diferentes grupos se lucieron en este momento tan característico de las fiestas.

Uno de los aspectos más destacados de este año llegó con la dansa batalla de moros y cristianos, ya que uno de sus integrantes más veteranos, Antonio Albiol, El Bessó, actuó tras muchos varios años de ausencia para conmemorar los 60 años en los que bailó por primera vez. «Seguramente, será la última ocasión en la que lo haga», detalló visiblemente emocionado. Y para ello, lució «la espada más antigua de las que se conservan», de esta parte fundamental de las celebraciones.

Albiol fue durante mucho tiempo máximo responsable de este colectivo, y recibió un homenaje hace una década, por su medio siglo de vinculación. Por su parte, el concejal de Fiestas, Ramón Simó, actuó como dansant, en su último año como integrante del grupo principal. Por otro lado, durante la loa hubo un pequeño susto, cuando el encargado de recitarla cayó de la torre humana cuando estaba finalizando su intervención. Afortunadamente, el incidente no fue a mayores: rápidamente volvieron a subirlo y culminó su actuación.