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A LOS 46 AÑOS

Fallece María José, la valenciana que conmovió al Papa Francisco

Sufría una enfermedad degenerativa y su fe conmovió al pontífice

 

Fallece María José, la valenciana que conmovió al Papa Francisco -

R. L. V.
28/11/2020

María José Solaz Viana, una mujer valenciana a la que llamó por teléfono el papa Francisco conmovido por su Fe ante la enfermedad degenerativa que padecía desde niña, ha fallecido a los 46 años de edad en su localidad natal, Caudete de las Fuentes.

María José, que era una persona que ya se había hecho célebre por la entereza y la fe con la que afrontaba cada día su enfermedad (suya era la frase "Cada nuevo día es un regalo") recibió hace dos años una llamada personal del papa Francisco, quien quiso conocerla tras conocer su testimonio a través de la carta que la propia María José que le hizo llegar al Vaticano el antiguo párroco de Caudete de las Fuentes, Ricardo Fogués, según cuenta en su número de este domingo el periódico diocesano Paraula.

El párroco había invitado a María José a escribirle una carta al Papa para que él se la hiciera llegar en una audiencia a la que tenía previsto acudir. Ella se la dictó, ya que no podía escribir, y él acudió a la audiencia con el Papa el 21 de septiembre de 2018, junto al arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, así como miembros del Consejo Episcopal y del Convictorio Sacerdotal, al que el presbítero pertenecía.

Tras la audiencia celebrada en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, cuando el párroco saludó al Pontífice, le habló de María José y le enseñó una foto que él le había hecho para la ocasión. El Papa la bendijo y le pidió que transmitiera la bendición a ella y a su familia. Después, el sacerdote entregó la carta de María José a monseñor Georg Gänswein, prefecto de la Casa Pontificia.

Pero a los pocos días de ese encuentro, el Papa Francisco llamó a casa de María José, estuvo hablando varios minutos con su madre, María Luisa, y solicitó hablar con ella pero su madre le explicó que no era posible porque ya casi no podía hablar y apenas se le entendería. El Pontífice, a su vez, le contó a María Luisa que había leído la carta de su hija, que le había conmovido y resultado “muy linda”; y que su testimonio le había hecho “mucho bien”.

En el momento de la llamada del Papa, la enfermedad de María José ya se encontraba en un estado muy avanzado. La había sido diagnosticada con 8 años de edad, como una ataxia de Friedreich, una enfermedad degenerativa que fue mermando su sistema nervioso y la musculatura de todo su cuerpo.

María José dejó una obra escrita suya que ha ido paulatinamente extendiéndose también en distintas localidades valencianas. Se trata de un vía crucis realizado por ella misma hace una década a sugerencia del sacerdote Salvador Romero y que se ha leído en varias parroquias valencianas durante el Viernes Santo así como en el santuario francés de Lourdes.